Hay un nuevo tratado sobre Fiscalización Internacional de Drogas. Es unilateral. No cuenta con la aprobación de los Estados miembros de Naciones Unidas. No es necesario. Pragmatismo de guerra. Su nombre: Operation Southern Spear. Con su protocolo: Operation Absolute Resolve. Una actualización de la guerra contra las drogas (contra las personas, en realidad) que lanzó Richard Nixon en 1972. Algo así como un Apocalipsis Now contra las drogas.
Ni la Comisión de Estupefacientes (CND, por su sigla en inglés) ni la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ni la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) han tomado nota. Tampoco han esbozado siquiera un comentario sobre esta subversión internacional. El silencio de los cómplices.
La CND es el principal órgano multilateral encargado de supervisar y promover la implementación de los tratados internacionales de control de drogas, como la Convención Única de 1961, la de 1971 y la de 1988. Estas normas constituyen el marco global de fiscalización de sustancias psicoactivas. Uruguay es Estado miembro de la CND (son 53) desde 2008, reelegido seis veces consecutivas. Debatió siempre, fijando firme posición en UNGASS 2016.1
Estamos ante una nueva realidad imperial que solo reconoce el vasallaje. Dice el imperio: basta de debatir el paradigma prohibicionista y los enfoques de regulación y reducción de daños; el hemisferio es nuestro, sus riquezas también. Punto.
ALGUNA PEQUEÑA DERROTA, ¿SERVIRÁ?
En marzo pasado, en la 68.a sesión de la CND, Estados Unidos sufrió una derrota diplomática y política vergonzosa. Allí, Colombia presentó una resolución histórica que propuso crear un panel o grupo de expertos independientes de alto nivel para evaluar integralmente el sistema internacional de fiscalización de drogas, analizar críticamente cómo se han implementado esas normas en la práctica y proponer recomendaciones específicas.
La resolución fue sometida a votación a solicitud de Estados Unidos, rompiendo el tradicional Consenso de Viena. Tuvo 30 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Rusia y Argentina) y 18 abstenciones.
La pregunta terrible fue: ¿qué sentido tiene revisar el sistema internacional cuando tenemos un monstruo grande que pisa fuerte y que impone su modelo como le viene en gana, sin investigación, sin juicio, sin decomisos, capturando al supuesto cabecilla del supuesto cartel de los Soles? (Ah, no, no existe ese cartel. Perdón, señor Maduro, fue una equivocación.) Como dice Álvaro García Linera en El tiempo oscuro de los leviatanes: «Aterrador, pero real».
¿Cuáles son los límites? «Mi propia moralidad. Mi propia opinión. Es lo único que puede detenerme», se jactaba el presidente Donald Trump en una entrevista concedida a The New York Times. «No necesito leyes internacionales», agregaba.
Es imprescindible inaugurar la 69.a sesión de la CND, en marzo, conminando a Estados Unidos a que dé cuenta de esta actitud subversiva y condenando las acciones antidrogas que, lejos de resolverlo, han empeorado el problema mundial.
EL ESTREPITOSO CONSUMO DE DROGAS EN ESTADOS UNIDOS
Por otro lado, Washington sigue presentando una lamentable realidad en materia de demanda de drogas. También les importa tres carajos.
«Entre 2011 y 2021, más de 321 mil niños en Estados Unidos perdieron a uno de sus padres a causa de sobredosis de drogas. En 2022, más de 49 millones de personas en los Estados Unidos padecían de al menos un trastorno por consumo de sustancias. El informe Dolor en la Nación 2024: la epidemia de muertes por alcohol, drogas y suicidio incluye datos que muestran que entre 2002 y 2022 la tasa combinada de muertes por alcohol, drogas y suicidio aumentó 142 por ciento, con 74.003 muertes registradas en 2002 y 207.827 en 2022.»2 Más de 800 mil personas murieron en el país entre 1999 y 2023 por sobredosis de opioides.3
En 2025 hubo un descenso: 82 mil muertes. Los expertos identifican como causas de esta baja no las incautaciones estruendosas, sino la incorporación de la reducción de daños como modalidad: distribución ampliada de naloxona (medicamento que revierte sobredosis), de tiras reactivas para identificar fentanilo, programas de intercambio de jeringas y otros servicios basados en evidencia.
¿Cuál es la relación de costo-beneficio del enfoque punitivo de la guerra? Estados Unidos no quiere repetir el desastre de enviar tropas in situ. Sabe que es un pantano. La movilización de 250 mil combatientes en la primera guerra de Irak no es lo suyo hoy. Pero sabe que, para dominar territorio, hay un momento en que necesita poner pie.
Entre inicios de setiembre y fines del año pasado, Estados Unidos destruyó 34 embarcaciones (narcolanchas o botes con presuntos narcotraficantes) en el mar Caribe y en áreas del océano Pacífico. El saldo total de muertes asociadas a estos ataques fue calculado en 110. Las acciones fueron llevadas a cabo bajo orden directa del secretario de Guerra, Pete Hegseth, y ejecutadas por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear.
Hubo un tiempo en el que nos desgañitamos intentando desenmascarar las verdaderas intenciones de las intervenciones estadounidenses. Ya no. Hacen todo a cara descubierta y filman con drones las ejecuciones extrajudiciales, realizadas sin aviso previo, sin pruebas ni decomisos. Se ríen de todos los organismos multilaterales. Se retiran o cortan la ayuda financiera de varios organismos. Me dirán que ya se hacía estas cosas. Sí, pero ahora forman parte de la Estrategia Nacional de Seguridad, que habla insólitamente de «la corrección necesaria y bienvenida del presidente Trump».
Por ello es el corolario Trump de la reedición de la doctrina Monroe 2.0.
LOS SOBRES NEGROS
El tiempo demostró que los miles de soldados y de personal civil contratado que volvieron en sobres negros fueron inútiles. Sumadas las guerras de Irak y Afganistán, hubo 15 mil bajas estadounidenses, 100 mil de las fuerzas locales militares y policiales, 250 mil civiles y 92 mil combatientes insurgentes.
En Irak el gobierno que quedó es tan autoritario como el de Sadam Huseín, que fue colgado en una plaza pública, como en un wéstern de cuarta. La de Afganistán fue la guerra más larga en la historia de Estados Unidos: más que las de Vietnam, Corea o la Segunda Guerra Mundial. Duró 20 años. Actualmente el gobierno es talibán. Afganistán proveía más del 90 por ciento del opio ilícito del mundo y más del 95 por ciento del suministro de heroína en regiones como Europa. Esa proporción ha caído tras la prohibición del gobierno talibán, pero el país sigue representando
el 78 por ciento del suministro mundial. El costo económico de ambas guerras, sumados los costos directos e indirectos, podría llegar a los 80 billones de dólares.4
El periodista estadounidense Tucker Carlson ha afirmado que «todo apunta a que pronto vamos a tener una gran guerra». Trump elevó el presupuesto de defensa de su país para el año fiscal 2027 hasta la cifra récord de 1,5 billones de dólares.
En 2010 fui invitado, con otros colegas, al Homeland Security Service, en Miami. Allí me informaron que coordinaban a 39 agencias de interdicción y que tenían jurisdicción sobre el Caribe y la costa del Pacífico. Sí, sobre todo el Caribe y el Pacífico, me precisaron ante una impertinente pregunta mía. Informaron que detectaban 1.800 «eventos» (barcazas, submarinos, lanchas) de transporte de drogas, armas o dinero. Intervenían con una efectividad del 18 por ciento y aspiraban a alcanzar el 23. A mi pregunta fastidiosa, respondieron: no es el total de eventos que ocurren, sino de los que tenemos noticias. Es decir que la efectividad de la Operación Southern Spear es pobrísima, lamentable. ¿Cuántos quilos de drogas se hundieron? No lo sabemos. ¿Cuáles son los detenidos que pueden ser interrogados? No los hay. Están muertos. ¿Cuál es la ruta del dinero de estos envíos? Nadie lo sabe. Más que de una lanza (spear), se trata apenas de un pequeño alfiler tronchado.
- Como jefe de la delegación de Uruguay a la Sesión Especial de Naciones Unidas sobre el problema de las drogas (UNGASS 2016), solicité fundamentar el voto. Véanse los enlaces siguientes: https://youtu.be/Z-2XHvj2XXw?si=W7QACrX8sWs9hoa5 y Fundamentacion_de_voto_Uruguay_Milton_Romani_UNGASS_abril_2016.pdf. ↩︎
- Trust for America’s Health, disponible en https://www.tfah.org/. National Institute on Drug Abuse, disponible en https://nida.nih.gov/es. ↩︎
- Véase https://www.cdc.gov/overdose-prevention/about/understanding-the-opioid-overdose-epidemic.html. ↩︎
- Véase https://costsofwar.watson.brown.edu/. ↩︎










