Por fin, el martes 19 la activista opositora Amelia Calzadilla presentó el movimiento político del que llevaba semanas hablando y con el que espera convertirse en la primera presidenta de Cuba. En el proceso, la formación incluso cambió de nombre, para acabar adoptando el de Partido Liberal Clásico Cubano (PLC), como reafirmación de su apuesta por la propiedad privada y un Estado «con participación mínima en la vida económica y social de los cubanos». Al principio, Calzadilla había propuesto nombrar su agrupación como Liberal Ortodoxa, lo que para la tradición política de la isla constituía un sinsentido. En Cuba, la ortodoxia se asocia a un modelo socialdemócrata de corte europeo, con economía de mercado, pero también fuerte presencia estatal, como el que a comienzos de la década del 50 p...
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