No hubo cambio de régimen. No se liquidó el programa nuclear iraní ni el de misiles balísticos. No se cortaron los lazos de Irán con sus milicias aliadas en Oriente Medio. Y en lugar de la «rendición incondicional» exigida por Donald Trump a Teherán en marzo, Estados Unidos aceptó un pliego de condiciones iraníes para la apertura en etapas del estrecho de Ormuz, que estaba abierto de par en par hasta que Washington y Tel Aviv declararon una «guerra rápida» hace casi cinco meses. Acobardado por la cercanía de las elecciones de medio término de noviembre y por el látigo de las encuestas, Trump concedió una derrota que analistas estadounidenses consideran «peor que Vietnam». En Israel, la claudicación de la Casa Blanca es vista como una traición y pone al siempre inquieto Benjamin Netanyahu e...
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