La otra lucha de puertos – Brecha digital
Cambios de accionistas en la terminal de Nueva Palmira causaría posición dominante

La otra lucha de puertos

Un negocio en ciernes pone en foco el puerto de Nueva Palmira, punto de salida de la producción granelera del país. Corporación Navíos, principal operador de ese puerto, acordó la compra de un tercio del paquete accionario de TGU SA, su principal competidor, lo que crea un riesgo de colusión de precios y puede afectar la libre competencia. La decisión de avalar la compra la tiene el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Terminales Graneleras Uruguayas SA, Nueva Palmira, departamento de Colonia. TGU SA

El puerto de Nueva Palmira está ubicado sobre la costa del río Uruguay. En ese lugar se encuentra el quilómetro cero de la hidrovía Paraná-Paraguay, lo cual transforma al puerto palmirense en un punto neurálgico del tránsito fluvial de la región. Se trata del segundo puerto uruguayo en volumen de operaciones y es la puerta de salida de uno de los principales productos exportables del país: la soja. Según el último informe de Uruguay XXI, entre enero y setiembre de 2022, las exportaciones de soja ascendieron a 1.910 millones de dólares. También desde allí salen grandes cargas de cebada, malta, fertilizantes y celulosa.

El puerto cuenta con tres terminales: los muelles públicos operados por Terminales Graneleras Uruguayas (TGU SA); el puerto privado de Corporación Navíos SA, ubicado aguas abajo, y la terminal multipropósito de Ontur SA, destinada a la exportación de la celulosa de UPM. Las dos primeras están dedicadas a la carga y descarga de graneles, en un régimen de libre competencia. Pero es una competencia que enfrenta una situación, al menos, paradójica.

Corporación Navíos SA tiene un acuerdo cerrado para adquirir un tercio del paquete accionario de TGU SA, su principal competidor, hecho que provoca ruidos de cara a la operativa futura de un puerto clave para la salida de la producción granelera uruguaya, indicaron fuentes del sector portuario a Brecha.

De concretarse la compra –que deberá ser autorizada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)–, Corporación Navíos SA ingresará al directorio de TGU SA, con lo cual podrá acceder a información sensible sobre clientes y precios de los servicios logísticos, entre otros. Con esto, se incrementa el riesgo de colusión de precios y la afectación de la libre competencia.

GIGANTES DEL GRANEL

En 1998, TGU SA resultó adjudicataria de la licitación pública internacional para la concesión de las terminales graneleras en Nueva Palmira y Fray Bentos. Esta concesión fue extendida en 2014, por un plazo de 15 años. TGU SA está controlada por Ultramar SA, firma principal del grupo Montecon, que tiene el 54 por ciento de las acciones. El resto del paquete accionario es propiedad de COFCO Group, un grupo chino dedicado a la comercialización de granos (36 por ciento) y de Jorge Erro, principal del grupo Barracas Erro. TGU SA gestiona casi el 20 por ciento de la carga a granel del puerto palmirense.

El grueso de la operativa granelera, casi el 80 por ciento, está en manos de Corporación Navíos SA, que, desde 1956, opera una terminal especializada. La empresa es propiedad de Navios South American Logistics Inc., holding integrado por Maritime Holdings –un grupo de origen griego propiedad de la empresaria Angeliki Frangou, que cuenta con barcos y puertos petroleros en varias partes del mundo– y el grupo argentino Horomar, dedicado al transporte de barcazas por la hidrovía. La empresa cotiza en la bolsa de Nueva York.

Un anuncio de los últimos días puede cambiar las reglas del negocio. Corporación Navíos SA cerró un acuerdo para la compra del 36 por ciento de COFCO International Uruguay, la pata sudamericana de la empresa china. El acuerdo se concretará a través de Brundir SA, subsidiaria del grupo en Uruguay, que con esto pasará a integrar el directorio de TGU SA como uno de los socios minoritarios. Desde allí el holding griego-argentino tendrá acceso a información sensible de su competidor, incluidos los contratos con privados y el precio de las licitaciones por la carga y descarga de la producción.

La compra ya fue informada al directorio de TGU SA por los principales referentes de Navíos y COFCO en Uruguay, dijeron fuentes portuarias a Brecha. Esto causó sorpresa en diversos ámbitos, ya que la empresa china no había presentado señales de querer abandonar su porción en el negocio. La sorpresa se acrecienta cuando se analiza el contexto: el inicio de las negociaciones para un eventual TLC entre China y Uruguay, y la apetencia histórica de los inversores del gigante asiático, en su mayoría patrocinados por el Estado chino, de concretar negocios en el sector portuario en la región, que incluyó una propuesta de construir un puerto pesquero en la zona de Punta Yeguas (véase «La costa oriental», Brecha, 16-XI-18).

COFCO es una empresa global de negocios agrícolas –con sede financiera en Suiza–, que tiene participación en media docena de puertos graneleros en la región. Durante varios años fue la socia mayoritaria de TGU SA, hasta la irrupción de Ultramar. La firma de capitales chilenos adquirió parte de las acciones de TGU SA en 2007, cuando el boom del negocio de la soja era una utopía. Desde entonces adquirió la participación de otros operadores locales y productores de granos hasta transformarse en el socio mayoritario.

La venta de las acciones de COFCO, sin embargo, deberá ser refrendada por el MGAP, ya que la concesión de la terminal especializada fue realizada al amparo de la ley de silos. En principio, la secretaría de Estado no tiene información oficial sobre el negocio. «Solo conocemos los rumores, nada oficial», dijo a Brecha una alta fuente del ministerio. En principio, la posición de las autoridades es que se trata de un acuerdo entre privados.

Pero la negociación hace ruido a varias puntas. Por este motivo, en caso de que se concrete la transferencia de acciones, se solicitará un informe para determinar el impacto de este acuerdo en las normas anticoncentración y de libre competencia entre oferentes. Ese es el único obstáculo que se percibe para este negocio, ya que los socios de TGU SA no tienen posibilidad de bloquear la compra.

La otra posibilidad es que el negocio sea cuestionado por las empresas productoras de granos, como Cargill o Dreyfus, que podrían verse perjudicadas por una eventual colusión de precios entre las terminales portuarias. Más aún si se tiene en cuenta que en esa zona se ubica «el granero» del Uruguay y que trasladar su producción hacia Montevideo supondría un aumento sustantivo de los costos de exportación.

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