Fue toda una sorpresa, una muestra del ingenio que Vanessa Gámez, madre de Ana Amelí, dice que hay que tener para sobrevivir en este juego. Su familia lanzó la primera piedra en la denuncia mundialista en octubre, cuando envió una carta a la FIFA en la que cuestionó la seguridad del país anfitrión. La pedrada más reciente fue este domingo, mientras unas familias cavaban para colocar la estructura y poner el cemento, y Vanessa leía el pronunciamiento de la marcha con un altavoz: «Hace 365 días una llamada cambió mi vida como madre, la de mi familia, cientos de amistades, cuando nos dimos cuenta que Ana Amelí, una estudiante de 19 años que había salido a una caminata al Ajusco, no contestaba el teléfono». El antimonumento es una estructura de fierro de 2 metros de alto que representa un logo...
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