Pasaron 25 años y ya nadie recuerda la noche del lechón asado. Es cierto que el olvido tiene su coartada: agosto de 1994 fue un momento fatídico en el calendario de aquella todavía enclenque democracia uruguaya. Los hechos ocurridos en el hospital Filtro el día 14 acabarían por tragarse la atención de la prensa primero y de la historia más tarde. Pero menos conocido es lo que sucedió tres días antes. En la noche del 11 de agosto, seguro de su discreción y atento a no descuidar ningún detalle, el entonces ministro del Interior, Ángel María Gianola, ofreció una ampulosa cena en el casino de oficiales de un cuartel, en la avenida José Pedro Varela. Sin embargo, para la pretendida reunión de carácter reservado, el ministro no contó con la astucia de un desconocido que instaló micrófonos en el ...
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