En el país del realismo mágico – Brecha digital
Las elecciones peruanas

En el país del realismo mágico

¿Cómo entender la probable vuelta del fujimorismo al poder, la cuasi desaparición del Apra, o el remate final de la izquierdista Verónika Mendoza, inexistente hasta hace pocas semanas, peleando metro a metro y minuto a minuto con el empresario Pedro Pablo Kuczynski la posibilidad de pasar a una segunda vuelta?

Dibujo: Alonso Núñez

El electorado peruano parece responder más a cuestiones emotivas que a las programáticas, para desesperación de analistas, sociólogos y politólogos que no saben cómo explicar lo que sucede ni definir las tendencias de la mayoría de los candidatos que van errantes de izquierda a derecha por el sinuoso camino de las promesas. Pero si por algo se caracterizó la campaña para las elecciones de este fin de semana fue por la permanente confrontación en todos los campos. La Iglesia, por ejemplo, no estuvo ausente de esta cruzada, y el arzobispo de Arequipa, la segunda ciudad en importancia del país, fue apocalípticamente contundente: “Hay candidatos a la presidencia de la República, Alfredo Barnechea y Verónika Mendoza, que han dicho abiertamente que ellos están a favor del aborto y el matrimonio gay. Un católico no puede votar por estos candidatos… ¡Es pecado!”.

El gurú de la gastronomía peruana Gastón Acurio, voceado permanentemente como posible candidato, metió cuchillo y le puso sazón al proceso al declarar: “Pienso que en Perú es una obligación moral ser de izquierda”. El conocido chef es cultor de una sabrosa propuesta: “Política gastronómica. No tenemos miedo en decirlo: los cocineros de Perú somos un movimiento que lo único que busca es hacer de la gastronomía un instrumento de desarrollo económico y social. Ser exportadores de tendencias de consumo”, le dijo al diario chileno El Mercurio. Se prevé una disminución en su clientela gourmet de billeteras gordas.

Pero sin duda el premio mayor se lo lleva Pedro Pablo Kuczynski. “Yo trabajo con un equipo, aquí no es cuestión de una señora que tiene un padre famoso, o de otro tipo que se pone pantalones escoceses, o de una media (sic) roja que dice que sabe hacer las cosas y nunca ha hecho nada en su perra vida”, dijo refiriéndose a varios de sus rivales, En la segunda vuelta de la pasada elección Kuczynski había dado su apoyo a Keiko Fujimori, contra el actual presidente Ollanta Humala.

Humala, por su parte, el mismo que cambió diametralmente su programa a días de ser ungido, declaró suelto de huesos: “Así como nosotros no apoyamos a candidaturas o propuestas políticas que entrañen un pasado de ruptura del orden constitucional, tampoco apoyamos candidaturas o fuerzas políticas que nos acompañaron al inicio del gobierno y se decantaron en los primeros meses porque tienen una visión de país de estancamiento. Y nosotros creemos que el país debe seguir avanzando”. Es claro que Humala respalda hoy a Kuczynski.

El debate entre candidatos realizado el último domingo, que enfrentó a dos de ellos por sorteo, no cambió nada, pero tuvo un momento estelar que quedará sin duda en la historia: la actuación de Fernando Olivera, fundador del Frente Independiente Moralizador, quien propiciara la caída del régimen de Alberto Fujimori al divulgar a inicios de los noventa un video que incriminaba al asesor Vladimiro Montesinos en un soborno. Firme y con la voz clara. Olivera miró fijamente a quien sería su contendor televisivo, el ex presidente Alan García, y comentó: “No voy a llevar billetera al debate. No vaya a ser que, de repente, desaparezca”.

En silencio, durante dos minutos, García tuvo que escuchar cómo le sacaban a luz su pasado: “Sólo le pido a Dios que el crimen y la corrupción no me sea indiferente (sic). Es un monstruo grande y pisa fuerte sobre toda la inocencia de la gente”, le lanzó Olivera a García. “Soy un hombre de fe y usted no me es indiferente, doctor García, porque usted encarna la impunidad. Porque usted ha pervertido los valores de Perú. Porque tiene que responder ante la justicia por el enriquecimiento ilícito, (…) por su departamento de París, (…) por el caso Lava Jato y las coimas de Odebrecht; por las coimas del tren eléctrico: Sergio Siragusa y las cuentas en Gran Caimán en el Barclay’s Bank; por los crímenes como la masacre de los penales (…); por la persecución a los maestros; por las colas, por la inflación, por los paquetazos, por todo el daño que le ha hecho a Perú, yo vengo aquí a notificarle que el 28 de julio usted no podrá volver a fugarse del país y será juzgado por la nueva justicia.”

La situación de García es dramática. Con él, el Apra llegó por primera vez al poder en 1985 y repitió en 2006. Alan pretende pasar a la historia como el único presidente democrático en gobernar tres períodos, y celebrarlo en el bicentenario. Sin embargo, su partido puede perder su inscripción en el Jurado Nacional de Elecciones si el domingo no supera el 7 por ciento. Según las últimas encuestas oscila entre 4 y 6,8. Tal es la desesperación que hasta presentaron recursos para que no se use el sistema electrónico con el que votarán 3 millones de electores. La intención, dicen las malas lenguas, es poder manipular los votos a través de sus personeros.

En cuanto a las propuestas de los tres candidatos principales, éstas no fueron más allá de vaguedades y lugares comunes. Pedro Pablo Kuczynski y Keiko siguen, con algunas variantes, el mismo modelo. El primero dijo que se necesita experiencia y que el país debe curar las heridas del pasado, e hizo hincapié en el problema del agua. “Yo creo que si no tenemos agua potable y alcantarillado no vamos a progresar, y es el tema central no sólo en la vida de todos los días, sino en la salud pública.” Sobre la corrupción, prometió combatirla desde arriba. “Debemos luchar contra las fuerzas oscuras”, dijo, y elogió la Constitución de Fujimori (1993), claramente liberal, como pilar del crecimiento económico. Coqueteando con el fujimorismo, anunció que firmará una ley que le permita al encarcelado ex presidente, condenado en 2010 a 25 años de prisión por graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante su período de gobierno (1990-2000), a cumplir la pena en su casa

Verónika Mendoza, también navegando en generalidades, es la única que plantea un cambio. La misma Mendoza que meses atrás se presentara ante los electores mediante un videíto en Youtube de pésima calidad grabado en un parque de Lima –despertando carcajadas de la derecha y piadosas sonrisas de muchos izquierdistas que ese mismo día inauguraban con bombos y platillos una coalición que no llegó a durar un mes y desapareció sin pena ni gloria–, hoy tiene en los sondeos alrededor de un 17 por ciento de los votos, más o menos lo mismo que Kuczynski.

“No creemos que Perú deba seguir siendo una simple despensa de piedras. Apostamos por una diversificación de la economía, por invertir en educación, en mejorar las condiciones de vida de los más pobres”, dijo la candidata del Frente Amplio peruano. También se declaró ecologista, feminista, libertaria, socialista, defensora de los derechos de las minorías y de los indígenas. “El Estado peruano se creó sobre el despojo y la colonización de nuestras naciones indígenas y originarias. Además en las últimas décadas se han incrementado de manera notoria los niveles de corrupción y penetración del narcotráfico en diversos partidos que han sido gobierno y en las estructuras centrales y provinciales del Estado, lo que nos lleva a la necesidad de repensar nuestras formas de representación y gestión pública”, proclamó.

Y queda Keiko Fujimori Higushi, hija de su padre, la más clara aspirante a colocarse la banda presidencial, a la que 36 por ciento de los electores dijeron que apoyarán el domingo, según las últimas encuestas. La postulante por Fuerza Popular prometió luchar contra la corrupción, defender las libertades, hacer obra pública, no usar el poder en beneficio de su familia (una serie de obviedades pero que resultan lo contrario de lo que hizo su padre), aseguró que acabará con la inseguridad ciudadana y dijo que quiere “hombres y mujeres exitosos”.

Aunque todo parece indicar una segunda vuelta entre Keiko y la ascendente Verónika Mendoza, tampoco sería de extrañar que muchos votos de Kuczynski y algún otro de los restantes ocho candidatos en liza vayan a la hija del ex presidente para librarse de la fastidiosa joven izquierdista. En el realismo mágico político peruano, nada es previsible y todo es posible.

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