Los dos focos iniciales fueron España y Francia, con diferencia de menos de dos semanas entre sí. En Francia, el desencadenante, a mediados de setiembre, fueron los recortes al presupuesto educativo y sus derivaciones. Un paro docente en un liceo de la periferia de París, y la solidaridad consiguiente de los estudiantes con sus profesores, encendió la chispa. En España, el detonante fue el violento desalojo de una anciana en Madrid. Grupos de personas autoconvocadas fueron en su ayuda y de ahí fluyeron hacia Puerta del Sol, ocupada a las pocas horas por decenas de miles de personas, que han permanecido desde entonces acampadas como en las mejores horas del movimiento de los indignados de mayo de 2011 (véase «Qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa», Brecha, 9-X-26). A un lado y otro de los...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate





