El jueves 18 de junio, mientras el presidente Miguel Díaz-Canel se dirigía a sus conciudadanos para convocarlos a «trabajar más», en la ciudad de Camagüey, 550 quilómetros al este de La Habana, el saco de carbón vegetal superaba la barrera de los 5 mil pesos. E incluso a ese precio era difícil encontrarlo, debido a una súbita escasez que en menos de dos semanas lo había hecho triplicar su valor. Según las autoridades, la crisis había sido causada por especuladores que «esconden el producto para obtener ganancias excesivas»; según la población, se debía a los puestos de control establecidos en las carreteras para exigir infinidad de documentos oficiales a quienes transportan carbón hacia la ciudad. Desde entonces, en la zona urbana han tenido lugar operativos policiales contra los...
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