Una aguja en un pajar – Brecha digital
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Siete años después del último hallazgo, la tierra volvió a hablar.

Una aguja en un pajar

El nuevo hallazgo de restos humanos en un predio militar se produjo en una zona que ya había sido inspeccionada entre 2005 y 2006, sin resultados. Esto fue posible a partir de un cambio en la metodología de búsqueda, que implicó una intervención total sobre el terreno. Sin embargo, esto reaviva la necesidad de una política concreta para buscar información de calidad, que ayude a saber dónde están los desaparecidos que aún faltan.

Huesos humanos de un cuerpo completo en enterramiento primario han sido encontrados en el Batallón 13 por el equipo de antropólogos forenses, Giaf el 27 de agosto / Foto Magdalena Gutiérrez

La pala de la retroexcavadora se clavó en la tierra. Como miles de veces antes. Pero esta vez, además de tierra, la pala dejó entrever rastros de cal sobre la pared de la trinchera. Un rastro más intenso que lo normal. Un rastro que debía analizarse, por lo que se inició el trabajo manual para abrir el cuadrante contiguo. El reloj marcaba el mediodía del martes 27 de agosto. Horas después, el Grupo de Investigación de Antropología Forense (Giaf) confirmó que ese rastro de cal representaba lo que presumían: allí había restos humanos.

El hallazgo se produjo en la
trinchera 3896, sobre los fondos del Batallón 13, a unos 80 centímetros de
profundidad, en la margen del arroyo Miguelete, sobre una barranca. Una zona
anegable y de difícil acceso, que dificultaba la intervención arqueológica....

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