Una herramienta de análisis disputada al conservadurismo - Semanario Brecha
Vivian Trías: geopolítica, imperialismo, integración y vasallaje

Una herramienta de análisis disputada al conservadurismo

Este ensayo, hasta ahora inédito, fue elaborado originalmente para un coloquio organizado por la Fundación Vivian Trías en la Facultad de Ciencias Sociales en 2022, a 100 años del nacimiento del intelectual socialista. Brecha lo divulga a propósito de la inauguración –el pasado jueves– de la biblioteca y archivo de la fundación. También por la vigencia de la operación intelectual que el texto rescata: la incorporación para las izquierdas, en los sesenta y setenta, del análisis geopolítico, hasta entonces monopolizado por los imperialismos y rechazado por las corrientes emancipadoras.

En la medida en que la geopolítica había quedado asociada al nacionalsocialismo y al pensamiento hitleriano, a lo que podría agregarse el intensivo uso que de ella han hecho los diversos imperios, particularmente el británico y el estadounidense, se la condenó a la condición de herramienta de análisis esencialmente reaccionaria. De allí su ausencia en el pensamiento de la izquierda latinoamericana más tradicional y de cuño europeizante.

De modo que –y aquí la primera originalidad de Vivian Trías en el tema de este ensayo– cuando incursiona en la geopolítica y reivindica su relevancia para comprender la política del imperialismo en América Latina, también está emprendiendo una especie de cruzada dirigida a romper el monopolio que sobre la geopolítica han ejercido el pensamiento conservador y reaccionario latinoamericano, con las academias militares como principal centro de cultivo y diseminación. El tema adquiere centralidad y vigencia cuando Donald Trump ubica a nuestra región como un área clave de su Estrategia de Seguridad Nacional.

AUSENCIA DE GEOPOLÍTICA EN RELACIONES INTERNACIONALES

Visto desde una perspectiva más general, el fenómeno de la geopolítica como «disciplina maldita» –así la caracteriza Trías– no solo refiere al pensamiento de izquierda. Su relegamiento podría extenderse, en el ámbito académico, a la disciplina de las relaciones internacionales (RRII). En realidad, la geopolítica está indisolublemente asociada a ella, pero, curiosamente, ha sido soslayada por completo.

Con la excepción de la academia francesa, los textos y manuales de RRII ignoran la geopolítica. Los grandes teóricos que la construyeron y que tanta influencia tuvieron en la política exterior de las potencias imperiales desde fines del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX no son mencionados en los textos más utilizados sobre teoría de las RRII. En realidad, la «maldición» que pesa sobre la geopolítica, y a la que refiere Trías, no se limita solo al pensamiento de izquierda marxista. También abarca al conjunto del pensamiento académico, incluso el más conservador, bajo cuya influencia se construyó el denominado mundo libre una vez derrotado el eje nazifascista en la Segunda Guerra Mundial.

Es interesante que la definición de realismo conservador, propuesta por un realista conservador como Samuel Huntington en El soldado y el Estado (1956) al caracterizar lo que denomina «mentalidad o ética del militar profesional», no se diferencia en nada de la doctrina de Nicholas Spykman, el ideólogo geopolítico del ascenso imperial de Estados Unidos.1

Además, el realismo, en sus diversas versiones, ha sido la escuela teórica que hegemonizó el pensamiento académico en la disciplina de las RRII, al menos hasta el fin de la Guerra Fría. Entre tanto, la otra gran vertiente teórica clásica, la doctrina liberal de inspiración kantiana, con sus ideales de cooperación internacional para un mundo en paz, caída en bancarrota con el fracaso de la Liga de las Naciones y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, recién retomó fuerza con el fin de la Guerra Fría y la globalización.

Al dar cuenta de esta ausencia tan llamativa de la geopolítica, conviene recordar que las RRII han sido caracterizadas como una disciplina anglófona y particularmente norteamericana, en consonancia con el papel jugado por los dos grandes imperios del siglo XX: Reino Unido y Estados Unidos. El desarrollo de las RRII como disciplina académica es muy reciente, posterior a la Segunda Guerra Mundial, por lo cual puede afirmarse que ellas han estado, en buena medida, al servicio de los intereses del gobierno de Estados Unidos.

En tal sentido, el influyente teórico neomarxista Robert Cox afirmó que existen dos tipos de teorías dentro de la disciplina de las RRII; las que se dedican a proponer soluciones a los problemas –problem-solving– y las de carácter crítico que más bien tienen la vocación de problematizar, comprender e interpretar la realidad para desentrañar y hacer visible lo que los poderosos del mundo intentan mantener en la opacidad.

Las corrientes teóricas de carácter crítico recién aparecen y adquieren legitimidad académica hacia fines del siglo XX y han tenido su desarrollo más significativo en Europa. Así, queda planteada la pregunta: ¿por qué si la geopolítica representó un instrumento tan significativo para la orientación de política exterior de los imperios del siglo XX, la academia optó por no admitirla explícitamente y prefirió subsumirla púdicamente en el realismo con sus diversas variantes?

TRÍAS Y SU ANÁLISIS DE LA HISTORIA DEL PENSAMIENTO GEOPOLÍTICO

Trías revisa la influencia de Rudolf Kjellén, Friedrich Ratzel, Hans Weigert, Karl Haushofer o Heinrich von Treitschke (con su concepto del espacio vital) en la política exterior del Tercer Reich. También pone de manifiesto la significación de Halford Mackinder para la política del Imperio británico. Finalmente se detiene en Nicholas Spykman como gran inspirador de la política exterior del Estados Unidos imperial y a su vez basamento del pensamiento de Golbery do Couto e Silva, el gran ideólogo del llamado grupo de la Sorbona en la Escuela Superior de Guerra de Brasil, integrado por los inspiradores y perpetradores del golpe de Estado contra el presidente João Goulart en 1964.

De manera que una de las más significativas contribuciones de Trías al pensamiento de la izquierda latinoamericana es justamente su rescate de la geopolítica, al sacarla del gueto en el que fuera confinada, para incorporarla como herramienta válida y útil para el análisis de la realidad, también desde el punto de vista del pensamiento emancipador.

Es llamativa la forma, de cierta manera ambigua, con la que Trías encaró su principal contribución a la cuestión de la geopolítica. Lo ilustra la forma, tan neutra, elegida para el título del libro Imperialismo y geopolítica en América Latina, publicado originalmente por Ediciones del Sol en 1967. Si bien Trías echa mano a la geopolítica para analizar la realidad latinoamericana de aquellos días y la asume enfáticamente como herramienta para comprender la realidad regional, evita explicitarlo en el título. En él, la geopolítica más bien aparece asociada al imperialismo, tal como corresponde al sentido común más extendido. Evita así el riesgo del rechazo a priori de buena parte de la izquierda. Como si buscara facilitar el acercamiento del lector al texto, para recién entonces revelar que, en realidad, su postura acerca de la geopolítica no coincidía con el sentido común de la izquierda tradicional.

En cambio, en Uruguay y sus claves geopolíticas, publicado en 1972 por Ediciones de la Banda Oriental, ya no se percibe aquella oblicuidad de 1967. Trías asume el asunto sin ningún tipo de remilgo en un texto en el que analiza en detalle la realidad regional, que ya estaba prefigurada en Imperialismo y geopolítica en América Latina.

Su abordaje aporta un conjunto de definiciones tomadas de diversos autores, entre ellos algunos de la región: argentinos y brasileños. Al citarlas, no prescribe ninguna de ellas. Pero claramente queda establecido que la geopolítica es una disciplina que tiene que ver con la geografía y su influencia en la política de los Estados.

Comienza por revisar la notoria asociación entre geopolítica e imperialismo. Muestra que la geopolítica, inseparable de la noción de Estado, surgió asociada a la fase madura del capitalismo, al servicio del capital financiero y los monopolios, indisociable de su necesidad de expansión más allá de las fronteras estatales. Geopolítica e imperialismo están profundamente imbricados.

Así, Trías, ya desde el inicio de su texto, advierte acerca del doble error que supondría ignorar la geopolítica. Porque cerrar los ojos y no estudiar al enemigo es un error imperdonable y porque –afirma– sería torpe negar el carácter científico de la geopolítica. En efecto, la geografía puede ser considerada, entre los factores que confluyen en la política exterior de los Estados, como uno de los principales, particularmente significativo por su condición de permanencia; casi de inmutabilidad.

Pero en seguida establece una precisión central, que además representa la segunda originalidad que puede señalarse en relación con sus aportes acerca de la geopolítica: el Estado –objeto central de interés de la disciplina– «no es una entelequia o una abstracción sino el instrumento de poder de una clase social». Y agrega: «Sin desconocer la índole objetiva,material, de las influencias que ejercen los factores geográficos en la vida de cada Estado, es evidente que las conclusiones a extraer de su análisis y con el propósito de delinear su política, dependerán de las clases sociales que lo controlen». De esta manera, libera a la geopolítica del determinismo geográfico, característico del pensamiento geopolítico tradicional, y le incorpora una dimensión dialéctica que la enriquece, la fundamenta y –como afirma Trías– le otorga carácter científico.

Por otra parte, como ya se señaló, enfatiza la centralidad que debe otorgarse al estudio de los teóricos de la geopolítica, apoyado en un principio indiscutible y básico: es preciso estudiar y conocer en profundidad al imperialismo como condición para enfrentarlo e intentar derrotarlo. Obviamente, la obra de Trías está al servicio de un objetivo político muy preciso y explícito.

Y es interesante remarcar que cuando Trías postula el carácter de teoría científica que asigna a la geopolítica formula dos preguntas en las que es necesario detenerse: ¿cuáles son los fundamentos científicos –si existen– de la geopolítica? Y ¿cuáles son las peculiares vinculaciones de la geopolítica con el imperialismo?

Trías relativiza el carácter de la geopolítica como doctrina o teoría científica con un argumento interesante. En primer lugar, afirma algo que establece como innegable: la geografía es un factor que influye en la política de los Estados. Es el rasgo más permanente de un Estado. Pero enseguida precisa que su uso al servicio de los intereses de las clases dominantes desvirtúa su carácter científico.

Dicha definición es interesante desde el punto de vista de quien intente estudiar la realidad internacional, pues la mayoría de los autores de mayor prestigio, aquellos que configuran el mainstream y dominan el pensamiento más aceptado en el mundo académico, ponen explícitamente su conocimiento al servicio de la Casa Blanca. Sin embargo, ellos no solo son reconocidos en las revistas académicas –«científicas»– más prestigiosas, sino que directa o indirectamente establecen lo que en ellas puede publicarse. Son quienes cultivan lo que caracterizábamos antes como teorías problem-solving; orientadas a sugerir soluciones para los problemas que enfrentan los gobernantes, principalmente de Estados Unidos. Y muchas veces esos prestigiosos autores resultan asesores notorios y hasta funcionarios de primer nivel del gobierno de Estados Unidos, como Henry Kissinger, Francis Fukuyama, Walt W. Rostow, Joseph Nye, etcétera.

El fenómeno es notable, pues, si en la bibliografía de un curso de introducción a las teorías en la disciplina de RRII se introdujera el texto de Trías, seguramente generaría asombro de muchos y hasta desaprobación de unos cuantos. Considerarían un texto como Imperialismo y geopolítica en América Latina como propaganda política, ajena a la academia y alejado de la «ciencia». Sin embargo, no llama la atención que se introduzcan textos de John Mearsheimer, Stephen Walt, Henry Kissinger o Graham Allison, todos ellos autores claramente alineados con la política exterior de Estados Unidos. Es más, ellos son considerados referentes teóricos de la disciplina de las RRII y su inclusión en la bibliografía de un curso de dicha materia es cuasiobligatoria.

GEOPOLÍTICA E INTEGRACIÓN REGIONAL LATINOAMERICANA

Otro núcleo del pensamiento de Vivian Trías que mantiene vigencia y potencial analítico se ubica en sus aportes acerca de la cuestión de la integración regional.

Sin dudas, Trías percibía la balcanización a la que fue sometida América como una operación imperial, principalmente británica y continuada posteriormente por Estados Unidos. La balcanización es caracterizada por Trías como fenómeno al servicio del «principio de equilibrio de poderes» que Spykman definió como «aquel que, neutralizando a los demás Estados, deje al nuestro en libertad para ser la fuerza y la voz que decidan».

Sin embargo, Trías muestra con datos que, a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y hacia los años sesenta, el desarrollo del capitalismo norteamericano había llegado a un nivel de madurez que requería de la integración. Ya la competencia y la rivalidad entre países europeos, o entre Brasil y Argentina en nuestra región, habían dejado de ser funcionales a los intereses del gran capital multinacional. Por ello, la política exterior de Estados Unidos dejó de alimentar las rivalidades, abandonando la promoción del equilibrio de poderes para comenzar a fomentar acuerdos económicos y comerciales por la vía de iniciativas de integración regional. Al mismo tiempo, Washington definía a sus satélites, los países subimperiales.

En Uruguay y sus claves geopolíticas, Trías retoma el análisis de Imperialismo y geopolítica en América Latina, donde había avanzado la caracterización de subimperio para definir el rol de Brasil en el esquema de dominación imperial de Estados Unidos. Concluye que las características de la visita del general Garrastazu Médici, presidente de Brasil, a la Casa Blanca en 1971, y la recepción que le prodigó Richard Nixon, consagró el estatus de Brasil como satélite privilegiado y su rol como subimperio, similar al que gozaban Alemania, Francia, Reino Unido y Japón. Trías pone de manifiesto que en aquel evento se había concretado la «barganha leal» postulada por el general Do Couto e Silva en Aspectos geopolíticos de Brasil, publicado en 1953. La definición del canje o trato, en la concepción del general Do Couto e Silva, no suponía el simple vasallaje de Brasil. La relación implicaba un cierto rol o protagonismo autónomo de esa nación, una especie de «cooperación antagónica», fundada en la relevancia territorial, la ubicación geográfica y el potencial y las características de la economía de Brasil. En efecto, Trías enfatiza que para la concepción del general, Brasil era el socio natural privilegiado de Estados Unidos en la región y debía sacar provecho de su potencial geopolítico y su condición de economía complementaria. En efecto, Brasil no solo ocupa una posición estratégica, es llave del «estrangulamiento Natal-Dakar» del Atlántico sur y posee recursos económicos incalculables, sino que, contrariamente a Argentina, no compite productivamente con Estados Unidos.

Trías también desarrolla con mayor detenimiento en Uruguay y sus claves geopolíticas la idea de que la integración regional no posee una significación política unívoca: puede ser «integración para la servidumbre» o «integración para la liberación».

En este asunto, otra vez, Trías introduce la cuestión de clase. La idea de que las luchas y los procesos al interior de las sociedades juegan un papel relevante y hasta determinante en la política exterior de los Estados. Que los Estados no son entidades etéreas o expresiones de un supuesto «interés general», entendido como expresión abarcadora del conjunto de la sociedad.

A imagen y semejanza de la operación intelectual que Trías propone en relación con la geopolítica, reivindicándola siempre y cuando se ponga al servicio de los intereses de la emancipación, lo mismo propone con la integración. La integración como una política dirigida a revertir la balcanización, ese proceso de cuño británico dirigido a perpetuar la dinámica colonial de relacionamiento orientado hacia la metrópoli combinado con el divorcio en relación con la región.

Esta idea de la integración regional como condición necesaria para la liberación, pero que también ha devenido en necesidad para el desarrollo del gran capital monopolista globalizado y transnacional, es otro aporte mayor de Trías en relación con la cuestión de la geopolítica. Quizás el de mayor significación y vigencia en nuestros días.

  1. Nicholas Spykman (1893-1943) es considerado el más influyente geopolítico estadounidense y su pensamiento tuvo fuerte influencia en la política exterior de Estados Unidos, particularmente en el presidente Harry Truman. ↩︎

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