Uno de cada tres, lo menos – Brecha digital
Inseguridad alimentaria en la primera infancia

Uno de cada tres, lo menos

HÉCTOR PIASTRI

Distinguiéndose de las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), ante quienes el semanario hubo de imponer una solicitud de acceso a la información para obtener los estudios realizados sobre el estado nutricional de niños y adolescentes a los centros educativos que dirige (véase «Sabían», Brecha, 26-VIII-22), la presidencia del INAU remitió inmediatamente al semanario la pesquisa sobre este tema llevada a cabo en los hogares de los niños que asisten a centros CAIF.1

Los datos corresponden a la situación experimentada durante 2021 (la encuesta se aplicó entre octubre y diciembre). Las principales conclusiones obtenidas fueron que el 31 por ciento de los hogares había sufrido algún tipo de inseguridad alimentaria durante el año pasado, un 22 por ciento soportó su forma moderada, y un 9 por ciento, inseguridad alimentaria grave.

Como se recordará, la forma moderada implica no poder acceder a alimentos de calidad o cantidad suficiente e incluso quedarse sin alimentos en forma ocasional, mientras que la grave implica haberse quedado sin alimentos en algún momento del año o que alguno de los integrantes del núcleo familiar no haya podido comer durante todo un día.

La encuesta fue respondida por 1.237 personas referentes de niños asistentes a 44 centros CAIF de todo el país de los 467 centros existentes. Conviene advertir que los niños asistentes a estos centros son aproximadamente el 33 por ciento del total de los que tienen entre 0 y 3 años. Entre el 77 por ciento restante deben experimentarse mejores situaciones, pero seguramente pueda haberlas también peores. La sola asistencia regular a un centro supone que haya uno accesible y referentes familiares que puedan sostener el compromiso de la asistencia, lo que lamentablemente no siempre sucede. Por otra parte, dependiendo del horario del centro, este resuelve entre dos o tres comidas diarias del niño, por lo que, en sí mismo, es un factor de protección contra la inseguridad alimentaria.

A esto hay que añadir que el nivel de respuestas fue del 69 por ciento. Es decir, el 31 por ciento no quiso o no pudo completar el formulario, lo que sugiere que allí también pueden existir situaciones más complicadas. Por estas consideraciones, que apuntan a que fuera del CAIF y entre los referentes que no respondieron pueden encontrarse situaciones alimentarias más graves, es que el redondeo elegido para titular esta nota es «uno de cada tres» y no «tres de cada diez».

Este estudio, de alguna manera, completa una serie con los producidos para la ANEP. Como se recordará, el que estudió los hogares de los adolescentes que asisten a liceos públicos encontró que el 43,5 por ciento de estos había padecido alguna forma de inseguridad alimentaria (9,7 grave). Por su parte, en el que trataba de los hogares de los niños concurrentes a escuelas públicas los porcentajes respectivos eran 39 y 11. (Los de la pesquisa que ahora se comenta son, reiteramos, 31 y 9.)

Si bien el estudio sobre los hogares de adolescentes reflejaba la situación de 2020 y los que atañen a los niños la de 2021, los peores resultados obtenidos en el primero también pueden relacionarse con los énfasis de las políticas de protección social. Mientras que el 79 por ciento de los hogares con niños que asisten a centros CAIF declaraba haber recibido algún tipo de ayuda del Estado, solo el 67 por ciento de los hogares de adolescentes en la enseñanza pública los recibía. El 65 por ciento de los primeros cobraba asignación familiar, entre los segundos el porcentaje bajaba a 57. Como se ha dicho, todos los niños que asisten a centros CAIF reciben al menos desayuno y almuerzo, pero solo el 16 por ciento de los hogares de adolescentes recibían viandas escolares.

Pero tal vez sea aún más importante retener otro elemento. Aunque no hay estudios estrictamente comparables al que motiva este artículo, los técnicos que lo realizaron, en el apartado en que discuten los resultados, mencionan uno de 2018, el de la Encuesta de Nutrición y Desarrollo Infantil de niños de 2 a 6 años. Este reportó un porcentaje de inseguridad alimentaria del 17 por ciento.

1. Características de la alimentación e inseguridad alimentaria de niños y niñas que asisten a centros CAIF. El estudio fue realizado por técnicos de la Escuela de Nutrición de la Udelar, del INAU y del MIDES.

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