Líbano, el genocidio prometido - Semanario Brecha
Israel exporta el modelo Gaza

Líbano, el genocidio prometido

Israel invadió Líbano por séptima vez y anunció que ocupará el sur de ese país. Sus líderes prometen hacer allí «lo mismo que en Gaza» y hablan sin disimulo de anexión y de colonización.

Ataque aéreo israelí a un puente sobre el río Litani, en Qasmiyeh, en el sur de Líbano. Xinhua, Ali Hashisho.

«Hemos instruido a las Fuerzas de Defensa de Israel [FDI] para que destruyan la infraestructura terrorista en las aldeas libanesas cerca de la frontera, del mismo modo que lo hicieron en Rafah y Beit Hanun», dijo el domingo pasado el ministro de Defensa Israel Katz en referencia a dos ciudades de Gaza que, según imágenes satelitales, ya no existen. El líder de la oposición, Yair Lapid, aprueba la estrategia: «No nos quedará más remedio que crear una especie de zona estéril en el sur de Líbano; algo como la línea amarilla de Gaza. Una zona sin pueblos libaneses, una franja de tierra completamente limpia entre el último pueblo libanés y el primer asentamiento israelí. Sí, puede resultar antiestético, pero ellos se lo buscaron», declaró al canal i24 News el viernes 6. Oficiales de las FDI dijeron este mes al Yediot Aharonot que la campaña no será breve ni tendrá fecha límite. «Es el modelo Gaza, pero en Líbano», explicaron.

La primera semana de marzo, las FDI ordenaron a los civiles libaneses al sur del río Litani, que corre a 25 quilómetros de la frontera con Israel, que dejaran sus hogares. Son 250 mil personas. El jueves 12, la orden de evacuación se expandió hasta el río Zahrani, 15 quilómetros más al norte. Esta semana, Israel destruyó los puentes que conectan la región con el resto de Líbano y bloqueó el retorno de los desplazados. «Cientos de miles de residentes chiitas del sur de Líbano que están evacuando sus hogares no regresarán a la zona al sur del Litani hasta que la seguridad de los residentes del norte (de Israel) esté garantizada», dijo Katz el lunes 16. Anteriormente, había afirmado que no puede haber viviendas en las zonas de Líbano donde reina el «terrorismo». Esta semana, ratificó que las FDI permanecerán en el sur para establecer una «zona de seguridad».

La comparación del Litani libanés con la línea amarilla que divide Gaza entre un 53 por ciento de territorio controlado por Israel tras expulsar a la población y el restante 47, donde se hacinan los palestinos, es repetida estos días por todo el espectro político israelí. En diciembre, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, aseguró que la línea amarilla en Gaza «es nuestra nueva línea fronteriza». Así las cosas, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, evitó los eufemismos al referirse esta semana a los planes de Israel para Líbano: «El Litani debe ser nuestra nueva frontera con el Estado libanés, como lo es la línea amarilla en Gaza».

Israel también ordenó evacuar por completo Dahiya, la zona sur de la capital libanesa, hogar de 800 mil personas, donde lleva adelante bombardeos sistemáticos. «Muy pronto, Dahiya se parecerá a Jan Yunis», advirtió Smotrich este mes en referencia a otra ciudad de Gaza que Israel arrasó por completo. El exministro de Defensa Yoav Galant, prófugo de la justicia internacional, ha instado a «atacar y eliminar todo lo que haya en Dahiya, Baalbek, Tiro, Sidón, Nabatieh, en todas partes».

«ESTERILIZAR» LÍBANO

Israel afirma que su objetivo es impedir que la milicia libanesa Hezbolá siga disparando misiles hacia su territorio, ataques que en su gran mayoría afectan a las colonias del norte israelí. Ese había sido el objetivo de la última invasión de las FDI, en octubre de 2024, tras el asesinato

del líder de Hezbolá Hasán Nasralá y de varios de sus oficiales. Previamente, habían evacuado a 60 mil israelíes de la zona norte. Tras matar a 2.700 libaneses y proclamar su victoria sobre Hezbolá, Israel aseguró haber incapacitado a la milicia. Los israelíes evacuados de las colonias del norte volvieron a sus hogares en el marco de un acuerdo de alto el fuego firmado en noviembre de 2024. Sin embargo, Líbano, Francia y Naciones Unidas han denunciado que Israel violó el acuerdo de forma constante, con ataques en todo el territorio libanés. La Fuerza Provisional de Naciones Unidas para Líbano informó en noviembre que, en un año, Israel violó el acuerdo más de 10 mil veces.

El 2 de marzo, en el marco de la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, Hezbolá lanzó nuevos ataques transfronterizos en represalia por el asesinato del líder iraní Alí Jameneí. Desde entonces, Israel prolongó su séptima invasión de la historia a territorio libanés con bombardeos que ya dejaron más de 1.100 muertos, 3 mil heridos y más de 1 millón de libaneses desplazados, de acuerdo a la mayoría de las organizaciones humanitarias. Ha atacado 128 instalaciones médicas, con el saldo de 40 trabajadores de la salud muertos. Los bombardeos alcanzan a los refugiados. Un ataque israelí de doble impacto en una zona costera de Beirut donde familias desplazadas buscaban refugio dejó ocho muertos el jueves 12, según el gobierno libanés.

Para Bachir Ayoub, director de Oxfam en Líbano, «es evidente que las fuerzas israelíes repiten el mismo patrón en Líbano que en Gaza: atacar a civiles, infraestructuras civiles críticas, personal de servicios de emergencia (incluidos 12 paramédicos asesinados en un solo ataque) y trabajadores humanitarios. Su objetivo es maximizar el caos y el miedo entre la población». «El mundo le ha demostrado a Israel que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, sin consecuencias», agregó Ayoub. Por su parte, el Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio emitió el domingo 8 una alerta roja para Líbano.

«POBLAR EL SUR DE LÍBANO CON JUDÍOS»

Es tiempo de colonizar el sur de Líbano, dice el exviceministro de Netanyahu y habitual columnista del Jerusalem Post Michael Freund. «Israel se enfrenta ahora a una disyuntiva. Puede repetir el patrón habitual: hacer una operación militar exitosa, alejar temporalmente a Hezbolá de la frontera y luego retirarse bajo presión internacional, solo para ver cómo Hezbolá se reorganiza y se prepara para otra guerra. O puede adoptar una estrategia basada en la experiencia histórica, incorporar el sur de Líbano a la soberanía de Israel y poblar la región con población judía», asegura Freund en su artículo del viernes 20. Ganador del Premio Jerusalén y el Premio Moskowitz al Sionismo, Freund no es ningún marginal en la conversación política israelí.

El exjerarca recuerda que la vanguardia de la colonización ya existe: en 2024 se fundó el grupo Uri Tzafon («¡Despierta, Norte!»), una organización de colonos que aboga por el asentamiento en el sur de Líbano. Con unos 3 mil simpatizantes activos, el movimiento considera que «lo que llaman “sur del Líbano”… es, en realidad, el norte de Galilea».

También en el Jerusalem Post, un periódico identificado con la centroderecha, el propagandista Avi Abelow recuerda el sábado 14 que el padre fundador de Israel, David Ben-Gurión, siempre consideró el río Litani como la «frontera natural» de Israel hacia el norte. «La única manera de garantizar la seguridad de las comunidades del norte de Israel es lo que Ben-Gurión comprendió hace más de un siglo: Israel debe controlar el territorio hasta el río Litani y repoblarlo con comunidades judías.» «Hoy, la historia le brinda la oportunidad de implementarlo», finaliza la columna. Abelow se presenta en sus redes como un «orgulloso judío indígena de Judea», el nombre que el sionismo da al sur de Cisjordania, y vivió en las colonias instaladas por la ocupación israelí en Gaza hasta 2005. Nació en Estados Unidos, y su familia proviene de Lituania y Polonia, al igual que la de Ben-Gurión.

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