Con Natalia de León, María Mascaró y Catalina Bunge

A despatriarcar

La invisibilización de la mujer en el devenir del arte uruguayo es interpelada por una muestra que la colectiva Coco inaugura el lunes.1 Creada en 2016 por cuatro mujeres latinoamericanas, Coco reflexiona, investiga y propone contrahegemonías.

Catalina Bunge, María Mascaró y Natalia de León. Afp, Yamil LageDifusión, Colectiva COCO

—Denuncian que el relato sobre el arte uruguayo exhibe misoginia, homofobia, transfobia y clasismo. ¿Cómo fundamentan esos calificativos?

Natalia de León —Trabajamos hace cuatro años indagando acerca de la presencia de la mujer en la historia del arte uruguayo, asistiendo a museos y revisando catálogos, publicaciones, premios, salones. Los datos que recabamos evidencian una invisibilización del arte hecho por mujeres, actitud que definimos, apoyándonos en referentes teóricos, como una violencia epistémica y simbólica que ignora a un montón de artistas por motivos de género, raza y clase social. Reconociendo que hubo avances positivos en este panorama, aclaro que no estamos diciendo que las instituciones culturales o los artistas y las artistas ejercieron violencia, sino que un patriarcado violento sirvió de base para la construcción de la historia del arte uruguayo. Y afectó tanto a mujeres como a personas racializadas, personas de bajos recursos y disidencias de género. La inquietud por encontrar y promover pensamiento y actitudes contrahegemónicas es lo que nos llevó a crear la colectiva Coco junto con Lucía Ehrlich. Estamos interpelando una historia del arte que violenta identidades y marginaliza y subalterniza no sólo a artistas, sino también soportes y medios de producción, por ejemplo, en las artes plásticas. El canon artístico pretendidamente universal –porque, en realidad, provenía de Europa y Estados Unidos– legitimó durante mucho tiempo sólo el mármol y el óleo como soportes de producción, subalternizando o desconociendo elaboraciones que van de la cerámica y el tejido a la performance.

—¿A qué refieren los datos que recabaron?

N. L. —Te menciono algunos: el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) nació en 1911 con un acervo enteramente masculino, proveniente del antiguo Museo Nacional; recién en 1932 ingresó la obra de una artista argentina, y en 1937 las seis primeras uruguayas. En su colección actual hay 921 artistas, de los cuales 802 son hombres y 119, mujeres. La única dirección femenina que tuvo el MNAV, desde su creación hasta la fecha, fue la de Jacqueline Lacasa, que no completó dos años en el cargo, y la primera muestra individual de una artista que el museo organizó fue en 1995. Desde 2006 hasta ahora, las mujeres y las disidencias que han recibido premiaciones del Premio Nacional de Artes Visuales no superan el 33 por ciento, y estudios internacionales indican que los porcentajes históricos de participación de mujeres en el arte oscilan entre un 10 y un 30 por ciento.

—Coco promueve acciones además de reflexiones, ¿cuáles serían?

María Mascaró —Esta muestra que inauguraremos en el Centro Cultural de España (CCE) titulada RIP, en alusión a nuestros tres objetivos que son revisar, investigar y proponer, tendrá espacios y propuestas dedicadas a cada uno. Habrá imágenes provistas de un código QR que direccionará a las páginas webs de los colectivos de mujeres y disidencias que están trabajando en pos de la equidad de género en el arte, y nueve pantallas para escuchar, con auriculares propios o proporcionados por el CCE, entrevistas a mujeres que opinan sobre el arte desde una perspectiva de género, que son las argentinas Andrea Giunta, María Laura Rosa y Kekena Corvalán, la venezolana británica Cecilia Fajardo, las uruguayas Jacqueline Lacasa y Ángela López Ruiz, la cubana Danny Montes de Oca, la brasileña Lilia Moritz Schwarcz y las españolas Lola Díaz González y Nerea Ubieto.

—Ya que estamos con nombres, ¿qué colectivos participan?

M. M. —Por Uruguay, La Caída de las Campanas (véase «A repicar, muchachas, esta noche», Brecha, 14-VI-19), Archivo X, Cotidiano Mujer, Artistxs Visuales del Sur y 10 de Cada 10; por Argentina, Mujeres Públicas, Nosotras Proponemos, Hay Futura y Archivo de la Memoria Trans; por España, Woman Art House, Mujeres Mirando Mujeres, Mujeres de las Artes Visuales y Herstóricas, y por Ecuador, La Emancipada. En cuanto a las acciones por las que preguntabas, en los próximos meses realizaremos, también en el CCE, talleres para niñes, visitas guiadas a la muestra y charlas, y continuaremos pesquisando y difundiendo la labor de colectivas y disidencias que bregan por la equidad de género.

—¿En qué medida estiman que lo que proponen innova con respecto a los planteos del movimiento feminista en general y del feminismo en el arte en particular?

Catalina Bunge —Creemos que traer a la luz la violencia epistémica o simbólica que el patriarcado ejerció sobre la mujer en el arte uruguayo es constructivo, aunque no sea novedoso, porque entre otras cosas aporta información al vacío de investigaciones específicas sobre el tema que existe en nuestro medio. Esto lo descubrimos cuando salimos a buscar, en la historia del arte, voces representativas de las mujeres y de otras identidades de género. No pretendemos superponer o imponer un nuevo discurso al buen trabajo que ha venido desarrollando el feminismo, sino al contrario, potenciar sus avances colaborando con colectividades que impulsan pensamientos y acciones contrahegemónicas en el circuito institucional del arte.

1. RIP, Revisar, Investigar, Proponer. Muestra interactiva de la colectiva Coco, integrada por la artista y curadora Catalina Bunge, la artista visual e investigadora Natalia de León y la artista visual María Mascaró. Inauguración: 17 de agosto, de 11.00 a 19.00, en el CCE

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