Desde hace un año, su cuenta bancaria permanece congelada, tiene prohibido trabajar, salir del país, celebrar contratos o realizar cualquier compra. Tiene tres hijos pequeños, incluidos unos gemelos recién nacidos, y la cuenta bancaria de su esposa también ha sido bloqueada, al menos temporalmente. Para vivir, lo dejaron con una asignación de apenas 506 euros, unos 22.400 pesos uruguayos. Ningún juez ni fiscal lo está investigando y ni siquiera ha sido interrogado en relación con las acusaciones que pesan sobre él. Algún burócrata de la administración de Bruselas simplemente tomó una decisión y lo despojó por completo de sus derechos civiles. Brecha se reunió con él en un boliche del norte de Berlín. Si esta corresponsal terminó pagando o no la limonada que Doğru consumió es algo que prefi...
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