El exilio y la muerte de un hijo fueron insuficientes para quitarle voluntad de bailar con la vida. La pintora uruguaya Myriam Cuneo paseó su obra por el exterior y, a punto de cumplir 78 años, sigue tomando clases en la academia de danza contemporánea de Graciela Figueroa. —Mirando las pinturas que aparecen en tu página web1 surgieron dos sensaciones, desgarro e infancia. ¿Cuáles son tus motores creativos? —Mirá, yo me fui de Uruguay en 1973 para no soportar la dictadura y me llevé dos niños chicos luego de divorciarme. —Tus hijos. —Sí, mis amores. Estuve en varios países, entre ellos, Alemania, donde, en una revista, vi fotos de las torturas que sufrían los encarcelados. —Los presos políticos uruguayos. —Sí, y estuvo Viglietti que hizo un concierto por los derechos humanos. —Al que fuist...
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