En una de las primeras reuniones de poesía, el protagonista, Óscar Restrepo (Ubeimar Ríos) se define como un «buscador de quimeras a través de la palabra». Habla de sí mismo en tercera persona y con una solemnidad que la película enseguida empieza a desarmar. Pasados los 50 años, hace mucho que no escribe y vive todavía del recuerdo de una juventud en la que publicó dos libros, obtuvo algún premio y llegó a ser considerado una promesa. Ahora está desempleado, aunque fue profesor universitario; no tiene dinero, vive con su madre y toma mucho alcohol. Entre el hombre que Óscar es y el que alguna vez creyó que llegaría a ser se abre una distancia que la película recorre sin demasiada piedad, sin reducir el fracaso a una condición plana. «El fracaso» se titula, precisamente, la primera de las ...
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