Daniel Vorcaro se ha transformado en el amigo más tóxico de la dirigencia política y de los jueces brasileños. Son muchos los personajes que se han beneficiado de la generosidad de este «banquero» devenido jefe de un enorme esquema destinado a defraudar a usuarios, entes públicos, fondos del seguro social y el Banco de Brasilia. Uno de los principales afectados por la caída en desgracia de Vorcaro es su amigo (su «hermano», dijo él) Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro y candidato a la presidencia para las elecciones del 4 de octubre próximo.
La historia que se conoce hasta ahora es que Vorcaro captó recursos de cientos de clientes e inversionistas a través de anotaciones en depósitos de renta fija, prometiendo tasas de interés muy superiores a los valores promedio. Es decir, tomaba el dinero de clientes de su banco, Master, a sabiendas de que no tenía cómo sustentar esos compromisos, lo que finalmente transformaba todas las operaciones en un simple fraude. Decenas de millones de reales fueron distribuidos entre amigos, como el propio Flávio Bolsonaro.
Desde la fundación del Master, en octubre de 2019, Vorcaro fue construyendo una red de influencia. Entre otros, comprometió a dos magistrados del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes y José Antonio Dias Toffoli.
También constan en el proceso contra el banquero pagos a parientes del exministro de Justicia de Lula Ricardo Lewandowski y del exministro de Economía Guido Mantega. Desembolsos millonarios fueron igualmente efectuados para establecer relaciones cordiales con gobernadores, presidentes de partidos del llamado centrão y otros miembros relevantes de la vida pública nacional.
La magnificencia demostrada por Vorcaro no es más que la expresión de la compra de influencia ramificada entre un conjunto significativo de actores de la escena política e institucional, haciendo uso del dinero generado por medio del mayor fraude bancario cometido en la historia del país, calculado en unos 12.000 millones de dólares.
Una reciente revelación de conversaciones entre Vorcaro y Flávio Bolsonaro por el portal Intercept mostró una intimidad desmentida por el hijo del expresidente. Hasta poco antes de que salieran a luz las donaciones que hiciera Vorcaro para financiar la película Dark Horse, una hagiografía de Jair Bolsonaro, Flávio afirmaba que conocía a Vorcaro solo por la prensa. Intercept reveló que Vorcaro se comprometió a entregar unos 134 millones de reales a la productora Go Up Entertainment para hacer el filme. La productora afirmó que una parte de lo que se dijo que había recibido no le había llegado. La Policía Federal investiga si ese faltante fue a alimentar, como todo parece indicar, la cuenta de otro hijo de Jair Bolsonaro, Eduardo, diputado que hizo, de hecho, abandono de su cargo para irse a Estados Unidos.
Un sector del centrão que se encaminaba hacia una alianza estable con el bolsonarismo le ha puesto paños fríos. En las últimas encuestas, de la semana pasada, Flávio Bolsonaro, que había llegado a casi igualar las intenciones de voto de Lula para octubre, está perdiendo pie. Su caída puede representar el fin de las aspiraciones de la derecha para retomar el control de la máquina gubernamental.







