El filme El agente secreto del brasileño Kleber Mendonça Filho obtuvo en 2025 un enorme reconocimiento internacional: dos premios en Cannes, el Globo de Oro, y cuatro nominaciones al Oscar. Sin embargo, sus jóvenes seguidores peruanos no le pedían autógrafos porque fuera famoso, sino por apego o culto. Le planteaban sus preguntas como si fuera un viejo sabio, aunque Kleber tiene 57 años. Para el principal crítico peruano de cine, Ricardo Bedoya, el juego de géneros propio del cine de explotación «crea un puente de comunicación entre Mendonça Filho y un público joven, para hablar del autoritarismo, la memoria, la dictadura».
El aclamado director –y también programador de una sala de cine– recibió el sábado pasado el homenaje del 30.º Festival Internacional de Cine de Lima a su trayectoria: el certamen incluyó una retrospectiva de cuatro de sus filmes y una clase maestra en la que Bedoya abrió el diálogo.
El agente secreto es un thriller ambientado en Recife, en 1977, sobre un investigador que desarrolla tecnología en una universidad pública durante la dictadura y choca con los intereses de un empresario violento y de extrema derecha. En su intento por reunirse con su hijo, cambia de nombre y recibe ayuda de sus suegros y de otros amenazados por diversas causas. Pese al miedo y la persecución, la mayoría de los personajes disfruta lo que hay: el paisaje, el sol, el carnaval, el cine, la risa ante las mentiras de la prensa. «La película trabaja pequeños asuntos: el fumar, los encuentros, la sensualidad. Las cosas cotidianas tienen una corporalidad muy vital en la película, y es en realidad eso a lo que busca enfrentar la represión y las violencias política y empresarial», comenta Bedoya a Brecha.
¿Cómo ha logrado Mendonça Filho una audiencia tan joven? Bedoya responde que ese público conoce perfectamente las claves de los géneros del misterio, del cine fantástico o el de la violencia extrema. El director brasileño trabajó más de una década como crítico, viendo filmes de los años setenta y ochenta. «Es un cinéfilo y se ha alimentado de formas y técnicas propias de películas de Hollywood –personajes medio paranoicos, amenazas inciertas, el sentimiento del propio fracaso, caso de las de Alan J. Pakula o Brian de Palma–, eso y el cine italiano», detalla Bedoya, autor del libro El cine latinoamericano del siglo XXI.
Además, destaca el olfato de Mendonça Filho para «hacer un cine de autor, con elementos de género, y a la vez un cine popular, porque en dos de sus películas trabaja con estrellas del cine y la televisión brasileños: Sonia Braga en Aquarius y Wagner Moura en El agente secreto.
LA ACOGIDA EN PERÚ
Su primera película de ficción, Sonidos vecinos (O Som ao Redor) de 2012, fue exhibida al año siguiente en el 17.º Festival de Cine de Lima y ganó el premio de la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (Apreci) en la categoría ópera prima. En 2025, ese mismo gremio calificó a El agente secreto como el mejor estreno internacional, y le entregaron el premio al final de la clase maestra, poco antes de la clausura del festival.
«Esta continuidad nos permite identificar temas de lucha compartida que resuenan en nuestra propia realidad, como la defensa de la memoria histórica y personal frente a la voracidad capitalista y el olvido sistémico que afecta a nuestros países», dijo Luis Vélez en un pasaje del discurso en nombre de Apreci. Entre los asistentes a la clase maestra, varios jóvenes cinéfilos llevaban afiches o DVD para pedir un autógrafo. Muchos salieron del auditorio emocionados al ver la firma y la sencillez del cineasta.
Perú vive desde 2024 un embate contra la cultura debido al régimen autoritario que gobierna desde diciembre de 2022. Un proyecto de ley presentado en 2023 y aprobado en 2025 redujo los fondos para el cine y puso restricciones respecto a la temática; además, la nueva administración del Lugar de la Memoria –un museo sobre el conflicto armado interno 1980-2000– niega la responsabilidad de las fuerzas del orden en los crímenes contra civiles. El ministro de Justicia del gobierno de Keiko Fujimori, un político de extrema derecha, ha propuesto esta semana que su sector gestione dicho museo en vez del Ministerio de Cultura. Por ello, el público y la prensa peruana consultaron a Mendonça Filho sobre la importancia de los fondos estatales. «Una sociedad sana tiene el apoyo de la propia sociedad para la salud, la educación, la cultura. Tengo mucho orgullo de ser brasileño porque la Constitución considera el apoyo a la cultura, y la extrema derecha tiene una tendencia a ignorar o disminuir aspectos que son mínimos de la vida en sociedad: atacan a la cultura. El agente secreto fue hecha con apoyo federal, y Brasil es un país como Canadá, donde muchas películas requieren dinero para distribución. Creo mucho en el cine como instrumento de educación», contestó.
Mendonça Filho cuenta que los premios no gustaron a un sector de su país: «La extrema derecha tiene un deseo muy perverso: ver a una película brasileña fracasar. Una parte del público estaba muy orgullosa con El agente secreto, pero a cada nueva victoria había ataques muy locos contra la película. Es un comportamiento raro ir contra la cultura, porque es muy poderosa: es como intentar controlar el viento», contó a Brecha.
El director de Retratos fantasmas recordó que en los años del gobierno de Jair Bolsonaro el apoyo a la producción de cine brasileño fue interrumpido. «Como programador de una sala de cine puedo decir que ahora hay una programación muy grande, de 130 largometrajes por año, y que tenemos mucho apoyo. Hay una lucha para encontrar espacio para nuestras películas, pero en Francia pasa lo mismo. Me da un placer mórbido pensar que para la industria El agente secreto es una película autoral con cifras de cine industrial [comercial], y eso causa confusión en la cabeza a esta gente de la industria. Muchas películas industriales tuvieron cifras 20 veces menores que la película de dos horas y 40 minutos y con una pierna asesina: me gusta mucho confundir al sistema», relató en su clase maestra.
La pierna asesina fue un elemento de animación que usó de forma satírica para aludir a la represión dictatorial contra parejas homosexuales que se besaban en los parques.
El cineasta ya está preparando su próximo largometraje: estará ambientado en la década del 30 del siglo pasado y es producto del trabajo de archivo que hizo para el filme que ganó el Globo de Oro en 2025 (así como este surgió, a su vez, del proceso de documentación para Relatos fantasmas).
Al agradecer el premio del 30.º Festival Internacional de Cine de Lima, Mendonça Filho dedicó la distinción a los cineastas jóvenes. «El cine es una manera muy fuerte de quebrar la narrativa oficial, y el mundo es un lugar siniestro hoy: en la política, en Estados Unidos, en Europa, en América Latina. Es un gran momento para hacer películas no solo porque es una manera de quebrar la narrativa, sino también porque tenemos los medios y la tecnología de nuestra parte.»









