Al bajar del 21 en el destino Géant, basta caminar unos metros hacia adelante para toparse con un gran baldío pavimentado. —Blu Park: eso sí no pudimos detenerlo –lamenta Marcelo Tato, vecino de Paso Carrasco. En 2014, el gobierno de Canelones, entonces liderado por Marcos Carámbula, había dado el visto bueno para que se construyera allí un parque de diversiones. El proyecto, que prometía recaudar «163 mil dólares anuales» (véase «Un plan maestro», Brecha, 25-IV-14) e implicó la remoción de decenas de árboles, naufragó con el tiempo y solo sirvió para improvisar una pequeña terminal de ómnibus sobre el costado de la avenida Giannattasio. «El primer proyecto de privatización era un tercio del parque. Llamaron a un plan maestro y contrataron especialistas que les dieron los resultados q...
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