Desde las elecciones generales del 13 de setiembre, en el ámbito político sueco no se para de hablar de tomar el té. Fika es tanto un verbo como un sustantivo y se refiere a la costumbre bien sueca de sentarse a tomar el café (más que el té) acompañado por algo dulce. Dos semanas después de las elecciones, que los medios internacionales describieron como una «victoria» de la oposición de «izquierda», «centroizquierda» o «progresista», la vicepresidenta del Partido de Izquierda, Ida Gabrielsson, se lamentaba en el principal programa televisivo de política (Agenda, 27-IX-26) de que los supuestos victoriosos no habían «logrado tomar un fika». Una semana más tarde, tras innumerables editoriales con referencias al arte de merendar, los dirigentes de los cuatro partidos de oposición al gobierno ...
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