Para verte mejor

Los electrodomésticos en el Mundial.

Televisores.

Cada cuatro años, con motivo del Mundial, las ventas de televisores se incrementan significativamente. Esto pasa acá y en todos lados.

En nuestro país, en los últimos mundiales aparecieron esas promociones que, en la medida que la selección avance y se aproxime a la final, suponen un beneficio económico para el comprador.

Si Uruguay sale campeón, hay empresas que aseguran el reintegro del 100 por ciento del importe. En caso de disputar la final, devuelven el 50 por ciento. Y es en el caso de quedar eliminados en octavos cuando hacen su verdadero negocio, porque los clientes tendrán que reponer el televisor después de romperlo a patadas.

Según un estudio brasileño que calculó las posibilidades de las diferentes selecciones mundialistas, la probabilidad de que Uruguay gane el Mundial es del 1,4 por ciento.

Sin ánimo de boicotear la promoción, esa es la probabilidad de no tener que pagar el televisor.

Hoy la intención de voto del Partido Independiente está por encima de este porcentaje. Quiere decir que es más probable que veamos a Pablo Mieres con la banda presidencial que a Godín levantando la Copa del Mundo.

Pero, claro, vos decís: te regalo cualquier electrodoméstico si Mieres gana las elecciones, y no vendo ni un secador de pelo (que a Mieres mucha falta no le hace).

Si bien matemáticamente tenemos chance, mejor negocio sería ir a comprar televisores a Brasil, España, Alemania o Francia, que son las selecciones favoritas, aunque dudo que en esos países las casas de electrodomésticos tengan una promoción semejante. Sería realmente una ruleta rusa.

Por decir fútbol

Capaz que tienen la misma promoción que acá y te devuelven la plata si sale campeón… Uruguay.

De todas maneras, conociendo al uruguayo, una promoción así nos tienta, por más remota que sea la chance.

Cualquiera podría comprar el televisor sólo para ver el Mundial, pero nosotros lo compramos para no perder la oportunidad de sacar una ventaja.

Esto es como cuando a fin de año te preguntan: “¿Entrás en el colectivo?”. La chance de sacar el gordo es una en cuarenta mil y te anotás igual. Es más probable que Panamá gane la Copa Mundial, que saques la grande, pero igual entrás.

Y si en el laburo van a jugar al Cinco de Oro, donde la chance es una en un millón cien mil, también te anotás, porque donde salga y no hayas jugado te cortás la bolilla extra. Y ahí tus chances de ganar equivalen a las que tiene Chile de hacer un buen papel en el Mundial. Y en la comparación electoral, las probabilidades están apenas por encima de las que tiene el Partido de los Trabajadores de llegar a la Presidencia.

Igual, por más remotas que sean las chances, el uruguayo juega. Es lo que tiene. Este será el Mundial de los 4K, que no son maratones sino televisores con tecnología ultra HD. Será también el Mundial de las grandes pantallas, de televisores de hasta 75 pulgadas.

Si el Maestro lo hubiera convocado a Arévalo Ríos, podríamos ver al “Cacha” en tamaño real.

El Mundial va a llegar en ultra HD, que es una resolución cuatro veces superior a la que ofrece el full HD.

Esto significa que el viernes 15 de junio, cuando Uruguay debute frente a Egipto, vamos a poder ver cómo le quedaron los postizos a Godín.

Vamos a poder ver con lujo de detalles ese tatuaje en el brazo de Guillermo Varela, por el que hace un año lo rajaron del fútbol alemán.

Vamos a poder apreciar el acné juvenil del “Pajarito” Valverde.

Y hasta vamos a reconocer a Scelza, no vamos a confundirlo con un personaje de la Tierra de los Muertos, de la película Coco.

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