Releyendo Las venas abiertas de América Latina (3) 1

Por la puerta grande

Siguen las festividades por la conmemoración de los 50 años de la publicación de Las venas abiertas de América Latina. La Universidad de la República organizó el seminario «Cincuenta años después. Las venas abiertas de América Latina», en el que confluyeron miradas de diferentes disciplinas, generaciones y países para dialogar sobre la obra de Eduardo Galeano.

Eduardo Galeano en el Café Brasilero, Montevideo, 1986 Marcelo Isarrualde

El Archivo General de la Universidad (AGU), el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración y el Instituto de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación organizaron, el 23, 24 y 25 de julio, un encuentro de conmemoración y diálogo crítico sobre Las venas abiertas de América Latina (1971), el libro más conocido del escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano.

Se trató de un evento intelectual y cultural mayor, ya que no es usual que la obra de Galeano y todo lo que el autor simboliza sea trabajado en los espacios universitarios de Uruguay. Este evento, que de no mediar la peste quizás hubiera sucedido en las aulas y requerido de viajes, impresión de afiches y otras cosas por el estilo, sucedió a través de una serie de videoconferencias por Zoom transmitidas en directo por Youtube, plataforma en la que quedaron subidas (se puede acceder a ellas en la página de Youtube de la Universidad).2

Esta realidad ya alcanzaría para arriesgar reflexiones galeanescas sobre los medios y la difusión del conocimiento. La universidad en vivo por Youtube tiene algo de utópico y también de aterrador. Youtube, hoy clave para la difusión de ideas, está infectado de chantas y fascistas, pero en este caso transmitió una serie de charlas de alta calidad y habilitó la posibilidad de chatear en vivo con los panelistas. Los gráficos, los zócalos y el manejo de cámaras estuvieron bien hechos y cada instancia contó con bastantes más visitas que las que serían esperables en un seminario académico convencional. Puede vislumbrarse una línea de trabajo fructífera para la universidad y los medios críticos.

Pero si el medio es importante, el contenido también. Por eso conviene parar con esta introducción ya excesivamente larga para ofrecer a los lectores de Brecha una breve reseña de lo mucho que se habló, con la expectativa de que sirva como invitación para escuchar las conferencias y, por supuesto, para leer o releer el libro clásico de Galeano.

APERTURA

La mesa de apertura, el miércoles 23 a las diez de la mañana, se tituló «Galeano y el mundo cultural rioplatense de finales de los sesenta». La moderadora fue Vania Markarian, de la Universidad de la República (Udelar), que describió Las venas… como un libro que se volvió masivo y tuvo varias generaciones de fanáticos y detractores, pero que fue eludido por el reconocimiento académico debido a que entró en tensión con unas ciencias sociales que estaban, entonces, en pleno proceso de profesionalización.

Habló luego Patricia Funes, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que situó el libro de Galeano en la tradición del ensayismo latinoamericano, de un campo intelectual que discutía la revolución, del boom de la literatura de nuestro continente. Resaltó, además, que la clave para entender a Galeano es su profesión de periodista. Contó de sus viajes a China y a Brasil, cuando fue a cubrir el golpe militar; también habló de su pasaje por Cuba, donde entrevistó al Che Guevara, y de su recorrido por el mundo maya, en Guatemala. Calificó a Galeano como un escritor omnívoro, que no escondía la primera persona y recurría a lo sensual y lo sensorial. Evocó sus descripciones de la pobreza y la opulencia y su referencia a los olores y los ritmos, y dio como ejemplo un pasaje del libro en el que el autor compara una cita de Cacao, de Jorge Amado, con una tabla de la evolución de los precios del cacao proveniente de la CEPAL. Funes cerró su charla recordando que el libro fue prohibido por las dictaduras latinoamericanas.

La siguió Roberto García Ferreira, de la Udelar, que entró en tema a través del lugar de Uruguay en la geopolítica de la guerra fría latinoamericana, lugar que calificó de «bastante central». Situó así la obra de Galeano entre cuatro sucesos de aquel momento: la invasión a Guatemala de 1954, la defensa de la Cuba revolucionaria, el golpe gorila de Brasil en 1964 y el hecho de que Uruguay fuera una democracia bastante estable, que recibió a perseguidos y exiliados y en la que se pudo organizar eventos y encuentros que eran imposibles en otros países de la región, lo que permitió que circularan ideas, información, personas y recursos. Llamó la atención, además, sobre un hecho importante: era desde Montevideo que la inteligencia de la dictadura brasileña monitoreaba las actividades de la izquierda en la región, en estrecha colaboración con la inteligencia policial uruguaya.

Tomó la palabra Ximena Espeche, de la Universidad Nacional de Quilmes, que destacó el rol de Las venas… en la educación sentimental de muchos jóvenes en América Latina. Para Espeche, el libro se propone explicar la dependencia latinoamericana y defender la idea de que la única salida es la revolución. Señaló como fuentes del libro los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui, y la Radiografía de la Pampa, de Carlos Martínez Estrada, que aunque no sea citada por Galeano tiene parecidos estilísticos y temáticos notorios. También dijo que el autor tuvo la intención de ir contra dos tipos de aburrimiento: el producido por los códigos de expertos y el que produce cierta literatura militante dirigida a un público de convencidos. Mientras los ponentes hablaban, alguien dijo en el chat: «¡Buen día! Haití aún no tiene vacunas».

ECONOMÍA

La segunda mesa, que ocurrió el mismo 23 a las 18.00, se tituló «Debates latinoamericanos sobre el binomio desarrollo-subdesarrollo» y contó con la moderación de Pablo Messina, de la Udelar. Rompió el hielo Claudio Katz, de la UBA. Para Katz, Las venas… se inscribe en la teoría marxista de la dependencia. Reflexionó sobre algunos elementos de la condición dependiente de la que habla Galeano que resultaron ser perdurables: entre ellos, el extractivismo, el retroceso de la industria, el agravamiento del desempleo y la desigualdad, y la expulsión de campesinos.

Continuó María Inés Moraes, de la Udelar, que ubicó Las venas… en una historia larga de discursos que en América Latina ven a la colonia como una herencia maldita que condiciona el presente. Esa línea va desde los liberales románticos del siglo XIX, que veían en la colonia un atraso cultural y buscaban superar el caudillismo, continúa con la teoría de la dependencia, que desplazó la maldición de lo cultural a lo económico y propuso que la colonia fue el ingreso del capitalismo en la región, y sigue hasta el institucionalismo contemporáneo que, desde el norte, propone que la razón del atraso latinoamericano son las llamadas instituciones extractivas. A partir de ese eje, Moraes revisó las respuestas que los historiadores dedicados al estudio de la colonia fueron otorgando a estos diferentes discursos.

La última ponente fue Christy Thornton, de la Universidad Johns Hopkins, que se concentró en las críticas de Galeano al Fondo Monetario Internacional. Estas pueden ser consideradas tempranas si se tiene en cuenta que todavía no habían sucedido la crisis de la deuda de los ochenta ni los ajustes estructurales de los noventa. Repasó las posturas contrarias a la inversión extranjera, vista como una forma de imperialismo, y sus críticas a los organismos de crédito, a Wall Street y a las teorías monetaristas. Cuando se abrió la discusión al público, pidió la palabra el senador del Partido Socialista y docente de la Udelar Daniel Olesker, que reivindicó la teoría de la dependencia como heredera del pensamiento marxista sobre la ley del desarrollo desigual y combinado, y resaltó la forma en que Galeano presta atención a las realidades de los distintos países. Terminó señalando que, a diferencia de entonces, hoy la principal dependencia es la tecnológica.

CULTURA

La tercera mesa fue el jueves 24, a las 10.00, y se tituló «La idea de América Latina y Galeano». Fue moderada por Marcela Echeverri, de la Universidad Yale. Abrió la mesa Hugo Achugar, docente de la Udelar y exdirector nacional de Cultura. Achugar puso a Galeano a dialogar con Rodó y Fernández Retamar, arriesgando que Las venas… va más lejos que la obra de los otros dos porque no se limita a hablar de una cultura latina y se adentra en la historia colonial. Para Achugar, Galeano muestra una temprana conciencia ecologista o ambiental y tiene el mérito de, al contrario de Rodó, hablar de los afroamericanos y los indígenas. Achugar celebró a Galeano como ensayista y como hito en la historia del pensamiento latinoamericano, a pesar de no ajustarse a la academia.

Lo siguió Jeremy Adelman, de la Universidad Princeton, que tituló su ponencia «Galeano en el exilio». Adelman dijo que Las venas… fue un libro clave para la creación de un gran relato sobre América Latina. Narró, además, una visita de Galeano a Toronto en los años setenta en la que habló para un auditorio de miles de personas y participó de una discusión con latinoamericanos sobre los desgarros y las ambigüedades del exilio. Marie Louise Pratt, de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés), habló luego sobre la formación del campo académico de los «estudios latinoamericanos», espacio en el que discutían los arquitectos del neoliberalismo con sus críticos, en las universidades del norte. Pratt habló del impacto de Las venas… en ese ambiente intelectual y resaltó el poder expresivo de Galeano, que, según ella, viene de «la fuerza de la metáfora», siendo el título del libro una de las más poderosas. La académica concluyó reflexionando que el reverso del radicalismo del libro es su «vacío futurológico».

HISTORIA

La cuarta mesa se tituló «Usos del pasado e historia de América Latina en Las venas abiertas de América Latina» y fue moderada por Aldo Marchesi, de la Udelar. Peter Winn, de la Universidad Tufts, habló sobre «el Galeano de los gringos» y recordó que Las venas… fue uno de los libros más leídos y discutidos entre los estudiantes estadounidenses de los setenta, haciendo que muchos de ellos sintieran que, gracias al libro, entendían a América Latina y a Estados Unidos en medio de la guerra de Vietnam. El libro de Galeano, así, fue «el libro exacto en el momento exacto».

Lo siguió Rafael Rojas, del Colegio de México, que dijo que Galeano era un autor sofisticado, con un conocimiento actualizado de las ciencias sociales de la época, con una mirada muy distinta a la del marxismo soviético. Resaltó sus críticas al desarrollismo y su convicción de que la verdadera integración latinoamericana solo era posible si se daban cambios profundos en cada país. Reflexionó, además, sobre las fricciones entre el nacionalismo y el marxismo en aquellos años, que son visibles en el libro de Galeano.

Cerró la mesa Elizabeth Jelin, del Instituto de Desarrollo Económico y Social, quien aclaró que, para este evento, había vuelto a leer el libro después de 40 años. Dijo que en Las venas… la revolución cubana demuestra que el imperialismo no es un destino ineludible, pero criticó que en la narración del libro «toda la historia es una historia de represión», en la que es difícil ver de dónde pueden venir las transformaciones. Señaló, además, que en todo el libro se menciona solamente a dos mujeres. Cerró su intervención preguntándose cómo sería escribir un libro como ese, de nuevo, hoy en día.

POLÍTICA

La quinta mesa fue el 25, a las 10.00, se tituló «Las venas abiertas de América Latina y 50 años de debate político en América Latina» y fue moderada por Jimena Alonso, de la Udelar. El primer expositor fue Carlos Aguirre, de la Universidad de Oregón, que exploró los vericuetos del premio Casa de las Américas de 1971, al que Galeano se presentó con Las Venas… y no ganó. Aguirre dio un panorama de la política del campo cultural latinoamericano y cubano de aquel momento, explicando que el jurado había elegido dar el premio a un libro más ortodoxo, desde el punto de vista marxista, que el de Galeano.

Lo siguió Rodrigo Patto Sá Motta, de la Universidad Federal de Minas Gerais, que se centró en la recepción de Las venas… poniendo atención en las respuestas de la derecha. Contó varios episodios de censura y vigilancia a los textos de Galeano durante la dictadura brasileña y trazó, a partir de allí, una línea que continuó con los ataques de los intelectuales neoliberales al libro, cuyo punto máximo fue el Manual del perfecto idiota latinoamericano. Habló del clima intelectual en el Brasil actual, en el que los ataques a las universidades y los intelectuales de izquierda son permanentes, en el marco de una estrategia que podría calificarse como «gorilismo gramsciano». Patto reflexionó que puede haber sido un error no haber respondido a tiempo a los ataques y las extravagancias derechistas.

Cerró la mesa Sinclair Thomas, de la NYU, que reflexionó acerca del indigenismo en Las venas… y mostró cómo las ideas sobre los indígenas en las que se basaba Galeano los presentaban como víctimas y no como sujetos de la historia, lo que fue cuestionado por corrientes indianistas posteriores. Resaltó el temprano apoyo del autor a la revuelta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y su relación con el subcomandante Marcos, para pasar a una reflexión sobre las complejas relaciones entre los pueblos indígenas y las izquierdas en América Latina.

CIERRE

El seminario cerró con una mesa titulada «Balance y nuevas perspectivas», moderada por Aldo Marchesi. Empezó hablando Vania Markarian, que anunció que el Archivo Eduardo Galeano-Elena Villagra había sido donado a la Udelar y estaba en manos del AGU, siendo preparado para ser abierto a la consulta pública. Se tomó también el tiempo de responder a Pablo da Silveira, ministro de Educación y Cultura que, el día anterior, había dicho que Las venas… era un libro «dañino». Dijo que «personas con responsabilidad por las políticas públicas sobre la cultura en nuestro país parecen no tener la capacidad de diferenciar entre sus opiniones personales, sus preferencias ideológicas y sus responsabilidades con respecto a asuntos de enorme interés, valor y relevancia social y cultural, como este acervo y este libro del que estamos hablando». Luego tomó la palabra Rafael Casares, que explicó los detalles de la llegada del archivo al AGU, detalló su contenido e invitó a visitar, para más información, las páginas archivosdocumentales.udelar.edu.uy y agu.udelar.edu.uy.

A continuación, tomó la palabra Román Cortázar, escritor dedicado al estudio de la obra de Galeano y que tuvo un rol importante en el trabajo con su archivo. Cortázar habló sobre el trabajo de Galeano como periodista y de su «ojo» para las cuestiones estéticas y visuales. Contó numerosas anécdotas, entre ellas que Galeano leyó El capital, de Marx, a los 14 años en un grupo de lectura en la Casa del Pueblo del Partido Socialista. También habló de la relación conflictiva entre Galeano y la academia, en la que, según él, «no se lo mencionaba ni por error». Cerró la mesa Marcela Echeverri, que está culminando una investigación de una década sobre Las venas… Echeverri centró su intervención en la pregunta sobre cómo el libro fue leído fuera de la academia y contó que, en el archivo, abundantes documentos evidencian el contacto de Galeano con un mundo amplísimo de lectores, estudiantes, movimientos sociales, representantes de gobiernos, artistas plásticos y gente del teatro, entre otros.

Vino luego una larga e interesante conversación entre los presentes. Achugar intentó comprometer a los organizadores para convertir el seminario en una publicación, a lo que Markarian respondió con una sonrisa cómplice. Pablo Messina contó que, cuando comentó a algunos de sus colegas la idea de un seminario sobre Las venas…, lo miraron como si fuera algo demencial. Y Marchesi reflexionó: «Algo pasa con Las venas abiertas de América Latina. Después de que el libro sale, viene un golpe de Estado y la academia se desintegra, y después se vuelve en los ochenta, ya en un marco epocal totalmente cambiado, en el que muchos académicos querían sacarse los sesenta de arriba. Y más allá de la valoración política que uno pueda hacer, es un proceso histórico que tiene que ver con la derrota de proyectos globales de cambio. Galeano y Las venas… quedaron muy asociados a eso. Era un problema pensar este libro. Son procesos en la vida de los propios economistas dependentistas, en la vida de muchos cientistas sociales. Está eso de ¿qué hago con mi pasado? Es muy interesante para pensar en términos históricos. Un seminario de este tipo, en la Udelar, quizás no hubiera sido posible antes».

1. Este artículo es el tercero de nuestra serie conmemorativa de los 50 años de Las venas abiertas de América Latina, de la que forman parte el artículo de Pablo Messina https://brecha.com.uy/cincuenta-anos-de-que/ y el de Alejandro Gortázar https://brecha.com.uy/una-trinchera-de-ideas/.

2. https://www.youtube.com/user/teleuniversitaria

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