Sobre medios como “El País” - Semanario Brecha
Edición 1547 Suscriptores

Sobre medios como “El País”

“Esta política editorial errática y contradictoria, con facetas ofensivas, justificaría reflexionar sobre la contribución de medios como El País al debate de ideas y la búsqueda de caminos transitables de desarrollo inclusivo (…)”, dice el Director del Instituto de Economía de la Udelar.

Henry Willebald* El pasado miércoles 27 de mayo El País editorializó sobre el rechazo de un grupo de personalidades de la izquierda local a las negociaciones del Tisa, expresado unos días antes en un comunicado público. Además de observaciones sobre la posición adoptada por el grupo, el editorial se explaya sobre el rol de los intelectuales y sus relaciones con el poder político. A juicio del editorialista, “todos sabemos y aceptamos, con mayor o menor resignación, que existe un doble estándar moral para medir a los intelectuales uruguayos”. El artículo entonces se vuelca a demostrar la existencia de esa inconsistencia ética, ejemplificándola en personas e instituciones nombradas específicamente (todas vinculadas a la Universidad de la República), quienes gozarían de injustificado reconoci...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2104 Suscriptores
Ministerio del Interior niega acceso a documento sobre el asesinato de Álvaro Balbi en 1975

Con la debida reserva

Edición 2104 Suscriptores
La iniciativa de abrir las empresas públicas a inversores privados

Campanazo

Edición 2104 Suscriptores
CASMU aprobó su balance anual con un déficit histórico

Un escenario desafiante

Edición 2104 Suscriptores
La detención de Marset y sus consecuencias en la región

El alfil caído

Edición 2104 Suscriptores
El Mencho, Marset y el discurso sobre los narcos

Un caballo de Troya para la militarización de América Latina