Aprincipios de marzo, al referirse a la situación de la química alemana BASF, cuyos representantes anunciaron el despido gradual de entre el 30 y el 40 por ciento de la plantilla de 1.200 trabajadores que tienen en Uruguay, la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, explicaba a La Diaria que, según la empresa, la medida respondía a «un cambio de los modelos de negocios» que motivaba un traslado de «parte de la operativa» a la India. La misma cantidad de trabajadores tenía la autopartista nipona Yasaki, que los despidió de un día para el otro el 30 de enero del año pasado, sin explicarle nada a nadie, y cuya planta los trabajadores tuvieron que ocupar para garantizar que se les pagaran sus créditos laborales (véase «Etiqueta nipona», Brecha, 3-II-25). Desde entonces, los anuncios de...
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