Un debate que renace - Semanario Brecha
¿Una Alemania neutral?

Un debate que renace

Cuarenta años atrás el movimiento pacifista germano movilizaba multitudes. Muchos de los manifestantes de entonces están ahora entre los más acendrados belicistas. En ese marco renacen planteos para que Alemania, hoy en pleno rearme, marche hacia la neutralidad.

Manifestante disfrazado de la muerte portando un cartel con la imagen del canciller Friedrich Merz y el mensaje: «La guerra es un buen negocio, inviertan en sus hijos», durante una protesta contra el servicio militar obligatorio, en la plaza de Potsdam, en Berlín, el 5 de marzo. AFP, John Macdougall.

Durante mucho tiempo, el movimiento pacifista europeo pareció sumido en un profundo letargo, pero desde la (segunda) investidura de Donald Trump algo se agita en el Viejo Mundo. Ahora, una iniciativa en Alemania ha abordado el tema de la neutralidad. Según su propuesta, la república federal debería formar un nuevo bloque con los dos Estados neutrales ubicados en el corazón de Europa –Austria y Suiza– y seguir una política de paz sin la OTAN (NATO, en inglés) ni otras alianzas. «Abandonamos la OTAN y formamos una alianza de Estados no alineados con Austria y Suiza. D-A-CH», se lee en un libro publicado recientemente por la editorial Westend en Fráncfort, titulado Alemania neutral, parte de una colección de ensayos de 34 autores. El subtítulo es: «Ser o no ser», un juego de palabras con to be or NATO be.

El libro pretende revitalizar el movimiento pacifista alemán, que tuvo un gran impulso en la década del 80. Desde la invasión rusa de Ucrania, Europa Central y del Norte ha experimentado una remilitarización. En Alemania, el año pasado se abandonó el freno a la deuda consagrado en la Constitución (con los votos del Partido de la Izquierda) para que la Bundeswehr, las fuerzas armadas, volviera a estar «lista para la guerra». El servicio militar obligatorio se reintroducirá gradualmente e incluso menores de edad ya están siendo reclutados. Quienes eran izquierdistas y pacifistas en los años ochenta ahora están tocando los tambores de guerra, sobre todo el Partido Verde.

BAJO LA BOTA

Todo ha cambiado con Trump, incluso para partidos conservadores como la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Durante décadas, navegaron a la zaga de Estados Unidos, pero Trump tiene poco respeto por la OTAN y sus aliados. No les informa de sus ataques a otros países e incluso pretende anexionarse Groenlandia, que pertenece a Dinamarca, miembro de la OTAN. Hoy, los europeos se sienten vulnerables y buscan alternativas. En la Conferencia de Seguridad de Múnich de febrero, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, propuso una alianza europea de defensa reinterpretando el artículo 42 del Tratado de la Unión Europea (UE). Obliga a todos los Estados miembros de la Unión Europea a respaldar a un país atacado y a proporcionar «toda la ayuda y asistencia a su alcance». Pero aún está por verse cómo se logrará esto con tanta rapidez. Las decisiones dentro de la UE deben ser unánimes, y no todos consideran al presidente ruso Vladímir Putin el principal enemigo. Partidos populistas de derecha como Rassemblement National [Agrupación Nacional], de Francia, o Alternativa para Alemania prefieren unas relaciones más cordiales con Moscú.

Mientras tanto, crece la resistencia a la militarización. Decenas de miles de estudiantes protestan contra el previsto servicio militar obligatorio. Hace un año, se lanzó en la ciudad de Colonia la Campaña por una Alemania Neutral.1 Bajo el lema «Neutralidad y paz», evoca recuerdos de Bandung en 1955 y Belgrado en 1961, cuando se fundó el Movimiento de Países No Alineados. La idea es que Alemania se retire finalmente de la OTAN, consagre la neutralidad en su constitución y actúe como mediadora. El periodista Mathias Broeckers sueña con una Neutropa, una Europa neutra.

«LA NOTA DE STALIN»

La idea de una Alemania no alineada no es nueva. Ya en 1952, la Unión Soviética ofreció a la joven república federal la reunificación con la condición de que no se uniera a ninguna alianza militar. Sin embargo, el canciller Konrad Adenauer (CDU) rechazó esta «nota de Stalin» por considerarla una «maniobra disruptiva», a diferencia de los austríacos, que no se unieron a la OTAN y, sin embargo, no fueron invadidos por los soviéticos. Al contrario: con la neutralidad de Viena, las últimas tropas de ocupación soviéticas se retiraron.

Tras la nota de Stalin, el Partido Popular Panalemán incluyó la neutralidad en la agenda de las elecciones federales de 1953. Sin embargo, obtuvo un pésimo resultado: el 1,2 por ciento. El SPD (Partido Socialdemócrata) y Willy Brandt, quienes implementarían la distensión en la década del 70, estaban decididos a no romper con Estados Unidos.

Nikita Kruschev hizo un último intento, dedicando dos años a preparar la Cumbre de Desarme de París en mayo de 1960, donde pretendía proponer el fin de las pruebas de armas nucleares y una Alemania neutral y reunificada. Estados Unidos y Adenauer se opusieron vehementemente, y la conferencia se vio envuelta en un atolladero de operaciones de inteligencia, cuyos documentos permanecen estrictamente clasificados hasta el día de hoy.

En 1989 cayó el muro de Berlín y Alemania recuperó su soberanía, al menos en teoría, ya que los acuerdos secretos suplementarios sobre el estacionamiento de tropas estadounidenses aún otorgan al Pentágono derechos especiales. Hoy en día, existen 11 bases militares estadounidenses en Alemania, con 37 mil soldados. Los ataques con drones en todo el mundo se coordinan desde la base estadounidense en Ramstein, mientras que Francia y España han prohibido esta práctica.

La disolución del Pacto de Varsovia brindó otra oportunidad para una nueva arquitectura de seguridad europea. Pero faltó voluntad política. Alemania se dejó arrastrar a guerras a través de la alianza atlántica: desde Kosovo en 1999 hasta Afganistán a partir de 2001. «No sirvieron a la defensa de Alemania», afirma el prólogo de Alemania neutral. La colección de artículos plantea muchas preguntas que, lamentablemente, siguen sin respuesta. Por ejemplo, cómo se puede aplicar el modelo suizo a Alemania. Suiza cuenta con un ejército de reserva de 16.400 soldados por millón de habitantes; cada ciudadano posee un fusil y es llamado regularmente a filas para ejercicios de entrenamiento. En Alemania, solo hay 2.200 soldados en activo por millón de habitantes. Tampoco está del todo claro si Suiza y Austria querrían formar un bloque militar común con Alemania, que instigó dos guerras mundiales. ¿Son compatibles sus sistemas de armas? ¿Y cómo puede un país volverse neutral si carece de soberanía? Alemania aún no tiene un tratado de paz.

Para la escritora Ulrike Guérot, la izquierda clásica germana ha involucionado hacia un progresismo acrítico, y el argumento anticapitalista y antiestadounidense pasó de la izquierda a la derecha. Alemania solo puede ser neutral si toda Europa lo es. Pero conseguir el acuerdo de todos los europeos (franceses, españoles, griegos, noruegos, húngaros, polacos y los países bálticos…) es una ilusión.

El movimiento pacifista alemán sigue siendo débil y está dividido. No ha abordado la polarización de la era del coronavirus, ignora la rusofobia y piensa en términos del siglo XX, afirma el sindicalista Bernd Schoepe. Y a los manifestantes de Alemania oriental que abogan por la diplomacia se l0s acusa de «apologistas de Putin». Por eso acude tan poca gente a sus manifestaciones, dice. Las opiniones también divergen respecto al conflicto de Gaza. Muchos en la izquierda consideran antisemitas las críticas a las acciones de las fuerzas armadas israelíes y se niegan a juzgar los crímenes de guerra del «Occidente con valores» con los mismos criterios que juzgan los de Rusia.

1. Véase en deutschlandneutral.de, www.NATOraus.de, y peaceappeal21.de.

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