La flamante variación1 de Emerald Fennell sobre la única novela de Emily Brontë ha estado sujeta a un escrutinio especialmente dogmático debido a la cantidad de libertades y distancias entre texto de origen y adaptación cinematográfica, y eso, incluso, ya desde que se anunció que en el rol de Heathcliff, nada menos, estaría el actor Jacob Elordi, de tez clara –cuando en la novela es un chico que por su color de piel es sindicado como gitano–. La vieja cuestión sobre la fidelidad o la infidelidad a la hora de extrapolar una obra de un lenguaje artístico a otro (de la literatura al cine, lo que ya de por sí supondría una primera forma de traición) siempre ha sido compleja: ¿cómo se mide esa fidelidad, en primer lugar? ¿Implica esencializar los rasgos de una obra y, para hablar en términos te...
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