«Quieren nuestra rendición en pleno» - Semanario Brecha
El fantasma venezolano

«Quieren nuestra rendición en pleno»

La Habana, 13 de marzo de 2026. AFP, Yamil Lage.

La revista digital La Tizza promueve desde hace años en Cuba el «pensamiento crítico» en el marco de la defensa de los ideales primigenios de la revolución. El editorial de su último número, titulado «Ninguno de los que hizo concesiones para sobrevivir, sobrevivió», fustiga las negociaciones que el gobierno de Miguel Díaz-Canel habría iniciado con Estados Unidos. En uno de sus pasajes dice:

«Bajo el disfraz de una “intervención amistosa”, [los gobernantes estadounidenses] buscan legitimar lo que no es más que la reedición de la violencia imperial. El ruido de la guerra les sirve de coartada para empujar sus obsesiones contra la isla. Así, pretenden convertir la distracción internacional en plataforma para su cruzada reaccionaria. Es útil recordar, en esta coyuntura de guerra, un pasaje descrito por Bob Woodward en su libro Negar la evidencia, cuando uno de los anteriores jefes de la junta militar-empresarial de Washington, George W. Bush, también envalentonado por los resultados de un reciente cambio de régimen (el del Irakde Sadam Huseín), preguntó con entusiasmo al general de tres estrellas y procónsul yanqui en Irak, Jay Garner, si quería también “ocuparse” de Irán.

La respuesta de Garner fue que “los muchachos” y él mismo “se ofrecían” para Cuba, donde “las mujeres son más bonitas”. Bush espetó: “Es tuyo, cuenta con Cuba”. La historia, sin embargo, es bien conocida: Irak se volvió ingobernable, Garnier no tuvo a Irán, Bush pasó al basurero de la historia y Cuba resiste hasta hoy. Ni Garnier, ni Bush, ni Rumsfeld, ni Condoleezza Rice, ni Cheney, ni Colin Powell ni la jauría miamense tuvieron a Cuba.

Más de 20 años después, pareciera que vuelven a rodarse las mismas imágenes. La historia no se repite, pero rima: envalentonado con los resultados de la invasión a Venezuela, el régimen de Trump-Vance-Rubio apuesta por una guerra contra Irán, cuyo desenlace no ha de ser ni el de Irak de 2003 ni el de Venezuela de 2026, y acentúa el bloqueo contra Cuba, como arma de aniquilación física.

Disminuida la adrenalina de enero pasado tras la agresión a Venezuela y rotos los augurios de una rápida e inminente caída de la revolución cubana mediante alguna acción armada combinada con una explosión popular, Trump y sus secuaces han comenzado a hablar de una “toma amistosa” de Cuba.

Cualquier muestra de debilidad es combustible para que avancen sobre nosotros sin piedad alguna. El imperialismo no quiere concesiones nuestras, quiere nuestra rendición en pleno y no tiene sentido presentarnos como conciliadores y “reformadores” en abstracto, como nueva forma de un deshonor que evite una guerra. La historia demuestra con demasiada elocuencia que, puestos a elegir ante un enemigo poderoso y cruel, entre el deshonor y la guerra, quien elija lo primero para evitar el conflicto, tendrá, en definitiva, deshonor y guerra.»

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