Lalo Barrubia es ya un nombre de peso en la literatura uruguaya. Según sostuvo Alicia Torres en una reciente entrevista para el programa de radio Oír con los ojos, su escritura se impone en el panorama literario no solo por haber tejido un universo con una voz muy propia, sino también por haber logrado recuperar el pensamiento y la sensibilidad de toda una generación, una a la que le tocó protagonizar el despertar cultural (o mejor, contracultural) de la posdictadura. Desde su primer libro, Suzuki 400 (1989), su creación ha pendulado entre la poesía, la performance y la narrativa. Si uno aborda la obra de Lalo, podrá toparse con variantes, pero hay marcas que siempre terminan por delatarla: las referencias intertextuales que brotan en la cabeza de sus personajes y, en especial, la performa...
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