El lugar que recibe la atención del mundo consiste en una estrecha salida que conecta con el golfo de Omán y el océano Índico. Un paso en forma de curva de 167 quilómetros, cuyo tramo más angosto apenas llega a 39 quilómetros. De un lado, la costa iraní; del otro, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Omán; al norte, la isla de Qeshm, saqueada por piratas persas y árabes, luego ocupada como enclave colonial por portugueses, holandeses e ingleses hasta que fue devuelta a Irán a inicios del siglo XX; al sur, la península de Musandam, compartida por el sultanato de Omán y EAU, en cuyo lado interior se extienden Dubái, Sarja y Ras al Jaima. Por Ormuz se mueve el comercio, entran abastecimientos y sale el petróleo del propio Irán, Irak –enorme país con minúscula salida al mar–, Kuwait, Baréin, Qatar, ...
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