El de Carla Simón es un cine de preguntas, de exploración, de posibilidades, estrechamente ligado, aunque no absolutamente determinado, con las circunstancias de su propia vida, de alguien que creció cargando una historia que el cine le devolvería transformada. Sus padres murieron de SIDA durante la epidemia que diezmó a una generación entera en los ochenta, y fue criada por sus tíos en la comarca catalana de La Garrocha desde sus seis años. Su primera película, Estiu 1993, narra de alguna manera este hecho de su niñez. Es una película autobiográfica sobre el duelo y la infancia, la historia de una niña que debe aprender a llorar la muerte de sus padres en un entorno rebosante de vida, pero donde ya se podía apreciar que Simón había encontrado la forma de que lo personal también se volvier...
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