Cruzados - Semanario Brecha
Y el mundo arde

Cruzados

Tatuajes en el brazo de Pete Hegseth, secretario de Guerra de EEUU. Wikipedia, Gage Skidmore.

El miércoles 8, casi 40 días después de que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, hablando en pasado como si la guerra ya hubiese terminado, afirmó que la operación Furia Épica, como se la llamó, fue una «victoria histórica y abrumadora en el campo de batalla». En la misma conferencia de prensa en el Pentágono, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, elogió el desempeño de las tropas, pero matizó el triunfalismo de Hegseth e indicó que «una cesación del fuego es una pausa» en las operaciones de combate y no necesariamente la conclusión de ellas. A esa hora, Irán ya había anunciado que mantendría el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento del petróleo que consume el resto del planeta, porque Israel continuaba su invasión en el sur de Líbano, y el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, declaraba que Líbano no era parte del supuesto acuerdo por el cual el presidente Donald Trump proclamó una tregua que atribuyó a su fortaleza como líder y negociador.

* * *

A comienzos de abril, cuando Trump había desplazado unos 50 mil soldados en Oriente Medio y se especulaba con una invasión de Irán, Hegseth, un exmayor del Ejército, destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, muy condecorado por su servicio en las guerras del Golfo (1990-1991), Afganistán e Irak. La destitución de George ocurrió cuando la guerra contra Irán cumplía su sexta semana y Trump, que había prometido que a fuerza de bombardeos empujaría a Irán a la edad de piedra, afirmó que concluiría la operación en dos o tres semanas.

Desde que asumió el cargo, Hegseth ha destituido a más de una docena de oficiales de alto rango. Sus discrepancias con algunos mandos militares incluyen las normas internas de las Fuerzas Armadas que el jefe del Pentágono quiere hacer más masculinas, el disgusto de los oficiales por el uso de tropas de la Guardia Nacional para contener las protestas contra las redadas de inmigrantes y los ataques contra botes en el Caribe supuestamente involucrados en el tráfico de drogas. Quienes dicen que saben cómo se juega la interna de las Fuerzas Armadas estadounidenses señalan, asimismo, la incomodidad de los militares con las truculencias de Trump y sus amenazas de «terminar con una civilización» que pueden incluir crímenes de guerra.

* * *

Otra razón para el escozor ético de los militares es el aroma de corrupción que rodea algunos negocios que lucran con la guerra.

Donald y Eric, los dos hijos mayores del presidente Trump, firmaron un acuerdo el mes pasado para incorporarse a Powerus, una firma con sede en Florida, que busca vender drones a los países del Golfo que son blanco de los ataques de Irán.

«Estos países están bajo una presión tremenda para que compren [los armamentos] de los hijos del presidente de manera que él haga lo que ellos quieren», comentó Richard Painter, quien fuera abogado de ética de la Casa Blanca en la presidencia de George W. Bush. «Esta será la primera familia de un presidente que gana mucho dinero de la guerra, una guerra para la cual el presidente no pidió el consentimiento del Congreso», agregó. El cofundador de Powerus Brett Velicovich dijo a la agencia Associated Press (AP) que su compañía busca ventas de drones en varios países del Golfo con demostraciones de las aeronaves no tripuladas capaces de interceptar los ataques iraníes. AP recordó que los hijos del presidente, que son ejecutivos de la Organización Trump,
han expandido sus negocios con inversiones en criptomonedas, fabricantes de partes para misiles y magnetos de tierras raras. Esta aventura empresarial más reciente apunta a los 1.100 millones de dólares reservados por el Pentágono para la fabricación de drones artillados, un rubro que quedó hueco cuando el gobierno de Trump prohibió las importaciones desde China.

* * *

Por décadas ha tenido influencia creciente en el sistema político estadounidense una corriente de cristianismo conservador muy preocupada por cuestiones «morales» como el aborto, el divorcio y la homosexualidad.

En años recientes otra corriente, menor en número, pero mucho más enfocada, ha llegado a las sedes del poder gubernamental con una visión de nacionalismo cristiano. Para este contingente, el presidente Trump es el rey que conducirá los ejércitos a la victoria global del cristianismo. Es decir, un cristianismo blanco y protestante. Este componente le da una tónica diferente al actual enfrentamiento bélico con Irán, país con un régimen teocrático que desde 1979 califica a Estados Unidos como «Satán». Cuando el fanatismo religioso emprende las batallas, estas son a exterminio.

En una reunión de oración con motivo de la Pascua, el predicador Franklin Graham afirmó que Dios «ha elevado al presidente Trump en estos tiempos para derrotar al régimen malvado». «Padre, tú nos dices en el libro de Ester que los persas, los iraníes, querían matar a cada judío, mujer y niño todo en un día, pero tú elevaste a Ester para salvar al pueblo judío», declaró el predicador. «Dios Padre, te damos las gracias. Hoy los iraníes, el régimen malvado de este gobierno quiere matar a todos los judíos y destruirlos con un fuego atómico. Pero tú has elevado a Trump.»

La televangelista Paula White-Cain comparó a Trump con Jesús y le dijo al presidente que «nadie ha pagado el precio que usted ha pagado. Casi le costó la vida. Usted fue traicionado, arrestado y acusado falsamente».

Hegseth tiene tatuado desde el año pasado en su brazo derecho la palabra kafir, en árabe «infiel», para destacar su oposición al islam, y ha escrito un libro, titulado American Crusade («Cruzado americano»), en el que sostiene que Estados Unidos está involucrado en una guerra de civilización.

También tatuado en su cuerpo tiene Hegseth la llamada cruz de Jerusalén y la frase en latín Deus vult («la voluntad de Dios»), entre una espada y la bandera estadounidense.

Artículos relacionados

Edición 2107 Suscriptores
(Otro) monumental patinazo de Trump

Esa victoria imposible

Edición 2106 Suscriptores
Multitudinarias marchas en Estados Unidos y Europa

Contra los señores de la guerra