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Con sabor a poco y nada

La orden del papa Francisco apunta a oxigenar a una Iglesia cuya imagen se cae a pedazos. Los documentos aportados hasta hoy carecen de valor novedoso, pero los organismos de derechos humanos confían en el cruce de datos con los documentos enviados desde Washington para avanzar en el proceso de justicia.

Foto: AFP, Eitan Abramovich

El 25 de octubre la Conferencia Episcopal Argentina (Cea) decidió sumarse a la ola de mea culpa que incluye al Vaticano y al Departamento de Estado estadounidense, y anunció la desclasificación de algunos documentos que conserva en sus archivos desde los años de la última dictadura militar. Monseñor José María Arancedo, titular de la Comisión Ejecutiva de la Cea, aseguró en nombre de los obispos: “No tenemos miedo a los archivos, porque la verdad siempre ilumina aunque duela”. Sin embargo los documentos desclasificados serán puestos a disposición de los familiares de las personas desaparecidas, de los sobrevivientes del genocidio y de los superiores de las órdenes religiosas, en el caso de sacerdotes y monjas víctimas de persecución. La restricción de acceso y consulta a tan pocas personas...

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