«No fue un “ataque”, fue un intento de femicidio», dice uno de los carteles que cubren la fachada de la Facultad de Medicina desde hace más de una semana. Alude a cómo definió el caso ocurrido en esa casa de estudios el decano Arturo Briva un día después del hecho. Tampoco se le perdonó la torpeza al presidente Yamandú Orsi, que calificó el episodio como un «caso aislado», aunque habría de aclarar, después, que sabe que la violencia de género es una problemática social «estructural» y que lo aislado es que haya habido un intento de femicidio dentro de una institución educativa. A este desatino discursivo lo compensaron las masivas movilizaciones, ocupaciones y otras acciones de la militancia estudiantil –a las que se sumaron los gremios docentes y de funcionarios–, que parecieron term...
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