Amaranta, la intrépida - Semanario Brecha
Destacados Suscriptores

Amaranta, la intrépida

De visita por Montevideo para participar de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos Lgbti, la referente muxhe Amaranta Gómez dialogó con Brecha sobre sus 20 años de activismo, la necesidad de que las trans dejen de ser “apéndice” de las feministas y la dificultad persistente de ver a los indígenas como seres sexuados.

Amaranta Gómez - Foto MANUELA ALDABE

Lo muxhe transgrede, trasciende. Otrora se decía que muxhe era quien estaba en medio del hombre y de la mujer, lo intermedio. En zapoteco no significa “él” ni “ella”. Es “ti”. Y tiene “guenda” (don). Se ha dicho que son seres místicos, que tienen poderes mágicos. Amaranta Gómez Regalado les ha marcado otro rumbo, no por ello menos mágico y poderoso: en lugar de cumplir con los roles femeninos estereotipados –mal llamados tradicionales–, como coser, bordar, cocinar y cuidar a los padres cuando se hagan viejitos, ella se ha hecho activista. Veinte años lleva de poner rostro, nombre, color, cuerpo y voz a los derechos Lgbti. Dos décadas de luchar contra la epidemia del Vih-sida y recordar que se puede (y se debe) tener sexo con placer. Que el erotismo está y es intrínseco a los pueblos indíge...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2111 Suscriptores
Orsi en el portaaviones de un Estados Unidos desaforadamente belicista

Visita imperial

Edición 2111 Suscriptores
En 2025 hubo más de 2.400 juicios de amparo por medicamentos de alto costo, la mayoría con sentencias favorables a los pacientes

Quién da más

Edición 2111 Suscriptores
Caso Cipriani-Minetti pone al INAU en el ojo de la tormenta

Otra vez las fallas

Edición 2111 Suscriptores
El ataque de Israel a la Flotilla Global Sumud de ayuda humanitaria

La solidaridad, esa provocación terrorista