Youssef el Abbas, marroquí de 44 años, fue deportado de España en 2019, cuando perdió su empleo en Bilbao y con él la residencia; sus cuatro hijas siguen allí. El 29 de julio viajó a Tetuán al saber que unas 400 personas habían cruzado a nado hasta Ceuta en las últimas horas. En Fnideq comprobó que los controles habituales habían desaparecido: «La Policía marroquí nos gritaba: “¡Vayan, vayan! ¡Corran hacia España!”. La noche anterior estaban golpeando a la gente. Pero esa mañana nos dejaban pasar. Nada tenía sentido». Solo dejaban cruzar a los marroquíes; a los subsaharianos los empujaban para atrás. En diez minutos de nado hacia Ceuta vio cuatro cuerpos flotando. Tres días después, una patrulla militar rodeó y golpeó al grupo con el que dormía. «La misma mano que me ayudó a salir del agua...
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