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Cuestión de Estado

Las placas tectónicas de la política española están sufriendo agudos desplazamientos con el crecimiento del independentismo catalán. Que llegue a producirse un terremoto depende en gran medida de la actitud de los gobiernos de Madrid, hoy prisioneros de un radical rechazo centralista hacia todo lo que suene a cambios de fondo.

Foto: Josep Lago (AFP)

“La independencia llegará tarde o temprano”, dijo Pep Guardiola, ex director técnico del Barcelona y actual del Bayern Munich. Con la distancia y la claridad que le da el no formar parte de la elite política, aunque cerró las listas de Junts pel Sí (Juntos por el Sí), el catalán sentencia que la independencia “es una cosa complicada y difícil, que parece que va para largo”. Su posición, como la de la inmensa mayoría de los seres humanos, está dictada por el sentido común más que por los cálculos de interés, a menudo justificados como razón política. “Esta es la oportunidad que tenemos de hacer un nuevo país, partiendo de cero, más justo.” A renglón seguido disparó: “La voluntad de un pueblo no la puede parar nadie” (El Confidencial, 28-VIII-15). La noche del 27 de setiembre, cuando se desg...

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