Es casi un axioma que los políticos han prosperado haciendo promesas que nunca cumplieron, pero pocos de los más desfachatados se atreverían a burlarse de sus propios votantes a menos de un mes de haber ganado las elecciones.
Donald Trump por meses atizó multitudes con la promesa de que buscaría el procesamiento de su entonces rival republicana Hillary Clinton. En la última semana, durante una presentación pública, las muchedumbres repitieron la consigna “¡A la cárcel!”.
“Naaa –respondió Trump–. Eso sonó bien en la campaña. Ahora ya no importa.”
En otra presentación, Trump les dijo claramente a sus seguidores: “Ahora ya no necesito sus votos. Y no los necesitaré hasta 2020. ¿No es maravilloso?”.
Con mayoría en ambas cámaras del Congreso, en las gobernaciones y legislaturas de Estado, y la ...
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