La biblioteca del vecino - Semanario Brecha
Cultura Suscriptores

La biblioteca del vecino

A medida que las bibliotecas personales tienden a desaparecer, asediadas por el valor inmobiliario de cada metro cuadrado en las ciudades y aliviadas por las nuevas tecnologías, las bibliotecas nacionales, públicas, universitarias o ligadas a alguna institución aumentan su protagonismo y enfrentan nuevos desafíos que piden reformulaciones.

El tema es tan monumental como puede alcanzar a serlo una biblioteca, pero alcanza dar una mirada a la región para pulsar las complejidades que se esconden detrás de la pacífica escena de alguien que lee, cuando un lector y un libro se encuentran en silencio, en la intensa intimidad de una sala de lectura. Si desde hace unos años se creó un logo que identifica a todas las bibliotecas iberoamericanas, la relación de sus casos revela que hay una historia que las une. México es un caso contradictorio también en esto de las bibliotecas. Tiene algunas fabulosas en todo su territorio que conviven con masas enteras de su población que viven ajenas al libro, lo que se refleja en un índice de lectura que es de los más bajos en Latinoamérica. Sólo en Ciudad de México coexisten la Biblioteca Nacional...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2105 Suscriptores
La inteligencia artificial y su (no) regulación en Uruguay

La era del robot

Edición 2105 Suscriptores
El sistema de transporte más allá de la capital

Será metropolitano o no será

Edición 2105 Suscriptores
Fin del primer round de la reforma del transporte

A cielo abierto

Edición 2105 Suscriptores
El gobierno presentó un plan de seguridad del que la oposición se distancia

Arranca

Edición 2105 Suscriptores
Uruguay: el país más armado de América Latina

Hasta las manos