La diferencia - Semanario Brecha
Edición 1413 Suscriptores

La diferencia

Cumplía años. Había salido con unos amigos por la Ciudad Vieja, cerca de donde vivía. “Una distracción de mente, señorita”, afirma en un español particular, con un acento parecido al que tendría un francés, pero con una cadencia más lenta al hablar. Fue a Kalú.

Le gusta la música electrónica, característica de ese boliche. Sus amigos se quedaron en otro. En Kalú encontraría otros conocidos. Al rato de entrar vio que lo seguían un par de patovicas; lo siguieron incluso hasta el baño. “Es mi cumpleaños, amigo, estoy festejando”, les dijo. Luego fue hacia la barra por un trago. “Cuando estaba pagando lo sentí en el costado de la cabeza”, y golpea el puño cerrado contra su otra mano abierta produciendo un ruido seco, “un shock, un blackout, mientras escuchaba: ‘Negro de mierda, andate a t...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

El lobby sionista en el Parlamento y en la Institución Nacional de Derechos Humanos

A censurar

El procesamiento judicial de una diputada argentina por críticas a Israel y a la ideología sionista

Tenés derecho a permanecer en silencio

Edición 2108 Suscriptores
El debate público sobre el caso Moisés

Preguntas incómodas

Edición 2108 Suscriptores
La estrategia nacional de seguridad y los desafíos de su implementación

Dar al blanco