La flaquita esa - Semanario Brecha
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La flaquita esa

Si la devoción y la idolatría pueden llamarse costumbre, entonces estamos ante una bien afincada entre los hermanos argentinos. La elaboración secular de santos es algo que les gana, que les puede. El estreno de “Gilda, no me arrepiento de este amor”, con Natalia Oreiro cumpliendo sobradamente con la santa dulce de la bailanta, vuelve a hacernos pensar en ello. Y en Gilda, claro.

Escena de Gilda / Foto: Difusión

Del Gauchito Gil a la Difunta Correa, de Gardel a Maradona, la canonización popular se ha mostrado siempre generosa con la antropología y la sociología argentinas. Con poca distancia entre un caso y el otro, el ánimo idolátrico de ese pueblo tiende a crear, junto con los santuarios, poderosos motivos de estudio. Eloísa Martín, por ejemplo, es autora de “Gilda, el ángel de la cumbia. Prácticas de sacralización de una cantante argentina”,2 un artículo académico en que se dedica a pensar el fenómeno devocional en relación con la autora de “Corazón valiente”. Entre sus conclusiones, la rareza por la cual los fans de Gilda tienden a acusar una negativa explícita a considerar sus exvotos, ofrendas y ritos como prácticas enmarcadas en la religión, a pesar del relato de los “milagros” obrados y la...

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