La gota que enfrenta el incendio - Semanario Brecha
Cultura Suscriptores

La gota que enfrenta el incendio

Hace seis años que las meriendas del boliche Kalima tienen sabor a inclusión gracias a que su propietaria, Paula Aintablian, contrató a personas con discapacidad.1 Artistas y clientes en la misma condición encuentran, allí, un espacio a prueba de indulgencias.

Paula Aintablian –tercera desde la derecha– y parte de su equipo

—Seis años de experiencia inclusiva. —Seis años de Kalima Café, que inauguró esa experiencia en horario vespertino; al boliche Kalima lo compramos, con socios que ya no están, hace ocho años. —¿Qué te llevó a esta decisión? —Siempre trabajé en temas de participación ciudadana, concepto que incluye a distintos colectivos sociales vulnerables; en materia de discapacidad trabajé en un colegio especial del que luego fui copropietaria, en el que focalicé mi atención en discapacitados adolescentes y jóvenes, los más afectados, creo, por nuestro modelo de educación formal, que en este tema oscila entre la infantilización y la elitización, con centros exclusivos. En 2009 compramos Kalima con dos socios, y mi primer objetivo fue adaptarme a la vida de “bolichera”. En 2011 decidí que un colectivo so...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2111 Suscriptores
Orsi en el portaaviones de un Estados Unidos desaforadamente belicista

Visita imperial

Edición 2111 Suscriptores
En 2025 hubo más de 2.400 juicios de amparo por medicamentos de alto costo, la mayoría con sentencias favorables a los pacientes

Quién da más

Edición 2111 Suscriptores
Caso Cipriani-Minetti pone al INAU en el ojo de la tormenta

Otra vez las fallas

Edición 2111 Suscriptores
El ataque de Israel a la Flotilla Global Sumud de ayuda humanitaria

La solidaridad, esa provocación terrorista