Miradas hacia atrás - Semanario Brecha
Cultura Suscriptores

Miradas hacia atrás

Un enseñante que reflexiona acerca de cómo ha llegado a un punto crítico de su existencia, un musical que vuelve a echar una ojeada a décadas pasadas y cuatro damas mediáticas que le cuentan a la platea pintorescos episodios acaecidos en su trayectoria integran la cartelera teatral de estos días.

Clase (Sala Verdi), del chileno Guillermo Calderón dirigida por Coco Rivero, se hizo presente en la III Muestra Iberoamericana de Teatro de Montevideo. A la clase en cuestión asiste una alumna pronta a disertar sobre Siddharta, de Hesse, ante un profesor que, en lugar de disponerse a escucharla, siente la necesidad de hablar de sus propias experiencias vitales, así como de las conclusiones que ha extraído en un mundo cada vez más implacable y condicionante. Por cierto que la intención del docente es ayudar a quien tiene delante de modo que se sepa defender en el futuro que se avecina, y que lo que tiene que comunicar cuenta con la profundidad suficiente –Calderón, además de respetable dramaturgo, resulta ser un pensador de fuste– como para seguirlo en su plática con interés. Esta comprobac...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2106 Suscriptores
Vecinos de Paysandú y Colón cuestionan la instalación de HIF Global

Algo huele mal en el río

Cultura Suscriptores
El hidrógeno verde y sus dilemas

Un laboratorio

Edición 2106 Suscriptores
Ante la guerra, el gobierno ajusta los combustibles antes de lo previsto y por debajo del PPI

Suba amortiguada

Edición 2106 Suscriptores
Con Thiago Ávila, de la Flotilla Sumud de ayuda a Gaza

«Si dividen a los pueblos, es más fácil dominarlos»

Edición 2106 Suscriptores
Los entresijos de la «ayuda humanitaria» a Cuba

El cuello de botella de la solidaridad