Perreo

El año del perro.

Año del Perro.

Con el año chino el próximo viernes comenzará el año del perro.

Si supiéramos lo que dicen los perros en sus ladridos, dudo que los consideráramos nuestros mejores amigos.

Porque el perro es sincero, y lo más probable es que diga lo que realmente piensa, la verdad.

Me dirán que un amigo es el que nos conoce e igual nos quiere, y que una amistad verdadera se forja con la sinceridad y la lealtad. Si fuera así realmente, quiero ver si Roberto Carlos llegaba a tener un millón de amigos.

Desde hace tiempo se viene trabajando en un traductor de ladridos. Ya hay algunos truchos en la vuelta, pero parece que se viene uno en serio, que nos va a hacer decir a todos: ¡guau!

Los perros ladran por distintas razones: para liberar el estrés, porque están muy estimulados, por aburrimiento, cuando no pueden conseguir algo, porque se dan cuenta de cosas que nosotros no percibimos, o porque tienen algún problema de salud. Así que perro que ladra no muerde, pero se estresa, se frustra, se aburre y se enferma. Próximamente, con el traductor de ladridos, vamos a saber lo que dice la voz del perro.

La compañía de ventas electrónicas Amazon anunció que dentro de diez años va a comercializar un software que convertirá los ladridos en el lenguaje verbal humano. Así como está la venta anticipada para ver a Roger Waters en noviembre, o se pueden comprar pasajes al planeta Marte para el año 2023, ya se pueden asegurar los primeros traductores caninos, y conseguir un buen descuento.

Si Dios quiere y Amazon cumple, en 2028 vamos a poder incluir al Sultán en el grupo familiar de Whatsapp.

Siempre y cuando esos diez años de los que habla Amazon sean años humanos y no años perro, si no estaríamos hablando de 2078.

Si no pueden esperar hasta entonces, sepan que en una Universidad de Utah descubrieron que cualquier bebé puede entender los ladridos sin dificultad. Un descubrimiento de la gran Utah. Ahora sólo faltaría inventar el traductor de bebés. No faltarán padres que, enterados de esto, se pongan a ensayar ladridos en la madrugada para que el bebé se duerma.

Sea como sea, cuando el perro empiece a hablar habrá que tener más cuidado con lo que se hace frente a él. Tendremos que modificar los hábitos. También se acabó la excusa: “¡Fue el perro! ¡Caminá cucha, cochino!”. Ahora va a poder ladrar y decir a quien quiera escuchar: “¡Yo no fui!”. En los casos judiciales van a poder ser interrogados o llamados a declarar. Como los guacamayos y los loros del sindicalista Balcedo, que habrían aceptado declarar si se los incluye en el programa de protección a testigos.

Además de un perro guardián y del perro policía, podríamos estar en presencia de un perro buchón.

Al que se le va a complicar es al paseador de perros, que va a tener que dominar idiomas. Inglés para el mastiff, el cocker y el foxterrier. Alemán para comunicarse con el doberman, el rottweiler y el pastor alemán. Mandarín para entender a los pequineses. Ruso para comunicarse con los siberianos y, si quiere hablar con los perros callejeros, también tendrá que dominar el vocabulario plancha.

Que hablen nomás, que digan lo que quieran, aunque con esto perdamos el privilegio de ser el único animal que habla.

“Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”, decía lord Byron, que en tiempos del traductor canino habría comentado: “Cuanto más entiendo a los perros, más quiero a mi mascota virtual”.

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