A pesar de los llamados de la oposición, los efectivos militares que abandonan el chavismo aún son una minoría. La mayoría de ellos deja el país y pasa a engrosar las filas del éxodo migrante. El sábado 30 de junio de 2018, después de un incomodísimo viaje de 18 horas, Yonais Faríñez llegó a Bogotá. Su semblante era deplorable, casi fantasmagórico: estaba sucia, mareada, tenía taquicardia, y sus sangrantes labios intentaban cicatrizar. La deshidratación ya había empezado a pasarle factura. Lo que le dio la bienvenida a un lugar del mundo que jamás pensó visitar fueron varios garrotazos que impartió el ayudante del bus en el que viajaba. Estos golpes, para sus fatigados oídos, florecieron como una hermosa percusión en medio de la férrea cacofonía del motor. A continuación, dos gritos secos:...
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