Seguramente Brad nunca imaginó que, luego de viajar 4.600 quilómetros entre Canadá y Cuba, el verdadero reto estaría en los últimos 35, que lo separaban del sitio en el que debía entregar una maleta que a último minuto había incorporado a su equipaje. Esa distancia, que en cualquier país se recorre en pocos minutos, en la isla constituye un obstáculo formidable desde finales de enero, cuando Donald Trump impuso un cerco petrolero para forzar a los cubanos a que se levanten contra su gobierno. «No había taxis en la carretera, solo vimos carruajes de caballos en nuestro viaje. La escasez de gasolina hizo que el costo del taxi se disparara hasta 150 dólares, pero cuando otras personas del hotel descubrieron lo que me proponía, insistieron en contribuir para que llegara hasta allí. Al final, p...
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