Israeles - Semanario Brecha
La proscripción de las palabras

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No hace mucho escuché decir: «No jodan más con Palestina; no jodan más con el genocidio: hay que ser equidistantes». Y enseguida pensé que, desde que tengo conciencia, la equidistancia –cuando de un lado están los poderosos– siempre es la madre de la impunidad.

Porque millones de dólares por día se gastan en el planeta a través de las redes y todos los medios de comunicación para llevar adelante la hasbara, esa propaganda permanente promovida desde el estado de Israel, con todo su poder, a través de sus embajadas, junto con instituciones no estatales y personajes que le son funcionales para instalar la idea de que el peor sionismo hoy incrustado en el poder es lo mejor que les puede pasar a Israel y al mundo. Un ejemplo de esta política son los 15 diputados que el año pasado viajaron hasta allá con todo pago, alguno de los cuales, al volver, dijo que si los uruguayos hubiéramos sufrido un ataque como el del 7 de octubre de 2023, habríamos reaccionado igual. ¿Quieren decir que habríamos asesinado a más de 25 mil niños y niñas inocentes, a más de 70 mil civiles inocentes en apenas dos años?

UN SOLO RASERO

En medio de amenazas a la libertad de expresión, sin pretender resolver ni clausurar una discusión histórica de muy larga data, que supera mis conocimientos e implica a otros actores, me permito solamente referirme a ciertos hitos de lo que viene ocurriendo desde hace más de 100 años en los territorios palestinos, que en todo caso muestran que no es verdad que el conflicto empezó el 7 de octubre de 2023.

A propósito, nada puede justificar la muerte violenta de civiles inocentes, entre ellos niños y niñas. No entra en mi escala de valores. Pero intentar juzgar o calificar esos hechos de 2023 sin tener en cuenta todo el proceso histórico es despolitizar el problema contribuyendo a aumentar la oscuridad. ¿No sería como juzgar los actos violentos de los charrúas sin integrarlos al proceso que terminó en la masacre de Salsipuedes? ¿Como pensar en Mariquita y Encarnación, las dos mujeres afrodescendientes de nuestro pueblo, esclavizadas, que en 1821 mataron a su ama, y juzgarlas olvidando los terribles maltratos de esa patrona?

No. No puede haber un doble rasero ni es admisible sostener que «los muertos que valen son los míos; los demás son terroristas y que se pudran en el infierno», como también escuché decir.

UNA IMAGEN QUE NO DEJA MENTIR

En octubre de 2023 la página de verificación digital Factchequeado publicó «Los mapas históricos de Israel y Palestina: fechas clave y los movimientos fronterizos, según la ONU». Valen por un millón de palabras.

En 2026 la situación es aún mucho peor dado el genocidio en Gaza y las ocupaciones y asesinatos en Cisjordania. En poco más de 100 años a Palestina se le ha quitado el 85 por ciento de su territorio. En comparación con la partición de la ONU en 1947, lo que hoy queda es casi la cuarta parte. Esto explica cómo incluso antes de la creación del Estado de Israel, en 1948, comenzó a desplegarse la inacabable nakba o catástrofe, por la cual, como saben los lectores de Brecha, se expulsó de su tierra violentamente a más de 800 mil palestinos y palestinas (más del 30 ciento de la población de la época). La política de tierra arrasada aplicada ilegalmente en cientos de aldeas y pueblos palestinos incluyó el asesinato de centenas y centenas de civiles… y más adelante miles más, hasta llegar a los asesinados hace apenas unos pocos días. La paz no existe; el alto el fuego da vergüenza.

¿Quién puede y se anima ahora a seguir sosteniendo que lo único que ha hecho y hace el Estado de Israel es defenderse? La guerra es su sujeto, su verbo y también su predicado.

EL PISOTEO DEL DERECHO INTERNACIONAL

Ahora que la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo tiene en su directorio a Marcos Israel (sí: casualmente el mismo nombre que el Estado a cuyo servicio parece estar), expresidente del Comité Central Israelita del Uruguay; ahora que la libertad de expresión está cuestionada y podemos llegar a ser declarados antisemitas por el solo hecho de criticar con dureza a Israel y nombrar las palabras proscriptas como genocidio y apartheid… Ahora, digo, no encuentro nada mejor que acudir a fuentes que nadie podrá acusar de actuar en contra de Israel (el Estado).

Voy a mencionar acciones de la Corte Penal Internacional (CPI) y de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a partir de actuaciones de esta última que transcribiré textualmente por mostrar una visión objetiva de hechos ocurridos solo en lo que va de este siglo.

La CIJ consideró en 2004 que «la construcción del muro por parte de Israel […] incluyendo Jerusalén Este y sus alrededores, y su régimen asociado, contravienen el derecho internacional».1 Por su parte, la Opinión Consultiva de la CIJ del 19 de julio de 2024 no dejó lugar a dudas: concluyó que la anexión, los asentamientos y la explotación de recursos naturales en el Territorio Palestino Ocupado son contrarios al derecho internacional; que Israel debía detener nuevas actividades de asentamiento y desalojar a todos los colonos del territorio ocupado, incluido Jerusalén Este; que debía reparar los daños causados a las personas físicas o jurídicas en los territorios ocupados. Finalmente, fue contundente en señalar que las leyes de Israel equivalen a segregación racial y apartheid.

Vale recordar que la CIJ está integrada por 15 jueces que nadie podrá acusar de ser antisemitas o de hacerles el juego a Palestina o a Hamás. ¿Qué hizo Israel? No solo no cumplió lo mandado, sino que desde entonces recrudeció más su política de ocupaciones ilegales, detenciones y asesinatos.

Por último, el 21 de noviembre de 2024 la Sala de Cuestiones Preliminares de la CPI emitió una orden de arresto contra Benjamin Netanyahu por crímenes de guerra y lesa humanidad, para juzgarlo con todas las garantías del debido proceso (esas que no tienen los presos palestinos, que pueden llegar a ser ejecutados después de la pena de muerte que aprobó el parlamento israelí).

¿BOICOT, DESINVERSIONES Y SANCIONES?

Cuando el apartheid en Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano, con Nelson Mandela preso, pidió sanciones al gobierno opresor, que llegaron a la expulsión de Sudáfrica de los Juegos Olímpicos, y diversos movimientos sociales e intelectuales repudiaron la situación, existiendo campañas globales de boicot, desinversiones y sanciones en los hechos. El apoyo del entonces bloque socialista y lo que hoy se llama Sur global fueron fundamentales para tirar abajo el régimen, y llegó a haber sanciones de los Estados Unidos.

Ante estos antecedentes: ¿los sindicatos y gremios estudiantiles no podrán declararse espacios libres de apartheid, como vi en la Facultad de Información y Comunicación? ¿La Universidad de la República no podrá hacerlo?

LA ACTUAL OFENSIVA DE LA HASBARA

La presión es innegable y, lamentablemente, ante ella se prosterna una parte importante de los actores políticos de nuestro país. Nos quieren hacer decir lo que no decimos, porque en el fondo saben que no hay peor antisemita que el gobierno israelí y quienes lo secundan. Saben que no somos antisemitas y que no atacamos al barrer a los judíos ni al judaísmo en ningún momento.2 Israel (Marcos) está preocupado por el interés que tenemos en Israel (el Estado) y sus políticas y nos dice que las noticias que provienen de Gaza «son falsas en un 99 por ciento», olvidando la convalidación de múltiples organizaciones y las que hace la valiente relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, o las que han confirmado la CIJ y la CPI (y ya en 1971 el propio Consejo de Seguridad de la ONU). ¿Piensa Marcos Israel que todas esas organizaciones falsean la realidad?

La verdad es que nosotros apuntamos a algo mucho menos sucio que sembrar dudas sobre una realidad que rompe los ojos. A lo que apuntamos, sencillamente, es a que se cumplan las resoluciones de la CIJ y la CPI, y a que sean escuchadas las conclusiones de Albanese cuanto antes.

A lo que apuntamos, en fin, es nada más ni nada menos que a acostarnos por las noches en paz con nuestra conciencia. Tengo mis dudas de que otros puedan decir lo mismo.

  1. En 2023 «465 mil colonos residían en Cisjordania, repartidos en unos 300 asentamientos y puestos de avanzada, mientras que unos 230 mil residían en Jerusalén Este […]». ↩︎
  2. Por mi parte, no puedo dejar de pensar en los amigos, amigas y compañeros judíos que sufren por toda esta situación, entre ellos el colectivo de judíos contra el genocidio, los que rechazan absolutamente las políticas llevadas adelante por Netanyahu y su entorno, los que luchan por la paz día tras día, los que también aman a Palestina. A ellas y ellos, toda mi solidaridad y mi amor. Son, qué duda cabe, continuadores de lo mejor de la historia y la cultura judías. ↩︎

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