Luchar por la alternativa - Semanario Brecha
Joseph Algazi (1938-2026)

Luchar por la alternativa

La semana pasada falleció en Israel con 87 años Joseph Algazi, un conocido periodista, historiador y militante político. En su persona y su activismo Algazi representaba la esperanza de un desarrollo distinto, alternativo, para la sociedad israelí en sus relaciones con la sociedad palestina y con el mundo árabe.

Joseph Algazi. Redes sociales.

Nacido en 1938 en Alejandría, Egipto, era el hijo menor de una familia judía sefardí. Sus padres lograron superar un período de pobreza extrema consolidando un bar en un extremo del mercado de las esteras de Alejandría. En 1953, en medio de los sacudones de la revolución de los oficiales que puso fin a la monarquía, el ambiente se tornó muy difícil para los judíos egipcios. Egipto e Israel habían combatido en 1948 y entre los nacionalistas había quienes consideraban a los judíos egipcios como potenciales agentes del enemigo. Los padres de Joseph, que eran originarios de Chipre y de Turquía, emigraron a Israel. Con 15 años Joseph tuvo que abandonar sus estudios secundarios para trabajar en un kibutz. Bastante pronto, el joven inmigrante se integró en las filas de la Juventud Comunista. Al cumplir 18 años fue reclutado para el servicio militar, donde lo capacitaron como enfermero de combate. En la campaña de Suez (1956), en la que Reino Unido, Francia e Israel conquistaron Gaza, el Sinaí y el canal de Suez, le tocó custodiar a un grupo de prisioneros de guerra egipcios, mayoritariamente jovencitos de su edad. Quién sabe si no había entre ellos algún vecino de infancia. Según un relato, nunca del todo confirmado, los prisioneros egipcios en ese lugar se insubordinaron de manera colectiva. Los oficiales sospechaban que el custodio Algazi podría haber tenido algo que ver. Al poco tiempo igual fueron liberados. Bajo presiones de la Union Soviética y Estados Unidos, los tres aliados tuvieron que retirar sus tropas del territorio egipcio. Luego, en 1958, ya cerca del final de su servicio militar obligatorio, Algazi fue arrestado por varias semanas tras ser descubierto diseminando volantes de la Juventud Comunista dentro de una base militar.

Trabajador en un tambo, obrero en una fábrica de clavos, luego en un depósito de libros y por un corto tiempo miembro de un kibutz, a la vez que militaba en el Partido Comunista, Joseph formó su primera familia con Miriam, una joven sobreviviente del Holocausto nacida en Belgrado. Compartía la lengua árabe y la pasión por la música popular egipcia con sus compañeros palestinos en el único partido político israelí que integraba plenamente judíos y árabes. De él y de un grupo de militantes judíos de origen iraquí puede decirse que personificaban la condición de árabes judíos viviéndola de manera natural, contrariamente a los esfuerzos (exitosos en gran medida) del establishment sionista (y de algunos nacionalismos árabes) por establecer una contradicción insalvable entre judíos y árabes.

UN CRONISTA COMPROMETIDO

En los años sesenta, Algazi comenzó a cubrir conflictos laborales para el periódico comunista. En 1965, tras la escisión en dos del partido, Algazi quedó en el sector de una minoría de militantes judíos junto con todos los militantes palestinos del partido, conocido durante varios años por la denominación Rakaj. Desde ese momento él y Miriam sacaron adelante por varios años el semanario en hebreo Zo Haderej. En la guerra de 1967 Algazi fue reclutado como reservista. Durante los preparativos para conquistar la ciudad egipcia de El Arish y para no participar en crímenes de guerra, Algazi se disparó una bala en la mano izquierda y fue evacuado a un hospital. Aparentemente sus superiores supusieron que se trató de un accidente.

Recuperado, Algazi se reincorporó a la febril actividad de Rakaj, el único partido con representación parlamentaria que se opuso desde el inicio a la ocupación militar de Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza. Acompañando al diputado y escritor Emil Habibi, Algazi reportó sobre la destrucción de poblados fronterizos palestinos y la expulsión de sus habitantes en las semanas inmediatas al cese el fuego (Imwas, Yalo, Bayt Nuba). Acompañando a los diputados de su partido o a la abogada Felicia Langer, Algazi se convirtió en una de las voces que denunciaba los desmanes del Ejército israelí contra la población civil palestina, las torturas a los detenidos y las arbitrariedades de la justicia militar. A comienzos de los setenta, Algazi publicó un folleto en hebreo titulado «Papá, ¿qué hiciste cuando le demolieron la casa a Nader?». Nader era un niño de una familia palestina de Jerusalén a la que le destruyeron la vivienda.

Desde 1971 volcó su actividad hacia la Liga de Derechos Humanos y Civiles, una pequeña organización presidida por el jurista Israel Shahak que se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades de la ocupación. Algunas de sus notas sobre la represión militar en Gaza a comienzos de los setenta fueron publicadas en el periódico comunista con frases enteras borradas, ya que la censura militar no permitió imprimir sus concretas y detalladas descripciones. En Gaza estaba en contacto fluido con Haider Abdel Shafi, el legendario fundador de la red de servicios médicos y sociales de la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina.

Paralelamente, se hizo el tiempo para volver a estudiar, primero dando los exámenes externos equivalentes a completar los estudios secundarios y, luego, en la universidad de Tel Aviv. Durante ese período de estudiante universitario ya adulto, su hijo mayor, Gadi, fue encarcelado durante más de un año al negarse como recluta a realizar su servicio militar en los territorios palestinos ocupados. La campaña pública en torno al encarcelamiento de Gadi Algazi puso fuertemente sobre la agenda de la izquierda israelí la opción política de negarse a servir en los territorios ocupados.

ANALISTA DEL NEOFASCISMO

A comienzos de los ochenta, Joseph Algazi completó una tesis de doctorado dedicada a analizar el fenómeno del neofascismo en Francia. Durante un corto tiempo dio clases en la universidad y luego en un colegio secundario en la ciudad de Bat Yam. Alejado del Partido Comunista a mediados de esa década por divergencias ideológicas, siguió siempre involucrado como independiente en luchas por justicia social y derechos humanos. En los noventa reanudó su actividad periodística contratado por el diario liberal Haaretz, que, ante la crisis de otros periódicos, incorporó algunos periodistas de izquierda. Desde entonces y hasta jubilarse en 2003, Algazi cubrió la política y la sociedad palestina en Israel. Fue también uno de los primeros en informar sobre las condiciones de explotación extrema de trabajadores extranjeros que ingresaban al mercado laboral israelí en sustitución de la mano de obra palestina tras las limitaciones impuestas por los Acuerdos de Oslo. Sigal Rozen, directora de Hamoked (ONG para migrantes y refugiados), relata que Algazi se interesaba por cada denuncia, visitaba campamentos de detención de inmigrantes ilegales y contribuyó a visibilizar los dramas humanos de las personas con estatus no reconocido debido a leyes discriminatorias. Joseph Algazi fue uno de los pocos periodistas en la prensa hebrea siempre accesible e interesado por la situación de los desposeídos y oprimidos. Ya jubilado y de salud deteriorada, participó en visitas solidarias a la aldea beduina de Al-Arakib repetidamente demolida por las autoridades y reconstruida por sus habitantes, que se niegan a abandonar sus tierras.

Joseph Algazi, militante e intelectual judío y árabe, representó una alternativa posible, no asumida hasta ahora por la mayoría en Israel, una alternativa opuesta a la colonización y el racismo supremacista, por una convivencia pacífica entre iguales. Algazi falleció en un presente muy oscuro en el cual esa alternativa parece muy lejana. Sin embargo, como dijo su hijo Gadi en el entierro ante un público de israelíes judíos y palestinos, una de las enseñanzas de su padre es que «en la realidad histórica que nos toca vivir la única forma digna de vivir es luchar por esa alternativa».

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