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El que ya no vendrá

En el centenario de la muerte de José Enrique Rodó, cuánto queda de su legado en la cultura y la mente de sus compatriotas, y de aquellos otros americanos, herederos de España, a los que dedicó lo más significativo de su pensamiento.

Foto Juanjo Castell

El mote que durante un tiempo le había quedado asignado a José Enrique Rodó fue el de “Maestro de juventudes”. Hoy la evocación de su apellido trae de inmediato a la mente de un ciudadano de a pie, por asociación espontánea, un parque, una calle, un bar y un barrio montevideanos. Luego, y con un poco de esfuerzo, la misma mente podría lograr referir la figura de un intelectual y escritor de la generación del 900. Por alguna razón, no estoy seguro de si político-partidaria, ideológica o de indiferencia o despreocupación generalizada, los niveles de visibilidad e invisibilidad de nuestros referentes culturales mantienen a José Enrique Rodó en un plano de nebulosa, en una especie de olvido por amnesia colectiva. Pero… ¿por qué suponer, de antemano, que este olvido es injusto? ¿Rodó sigue teni...

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