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A contracorriente

A más de dos años de haberse conformado como cooperativa, la textil Puerto Sauce no logró su “punto de equilibrio”, y ya no tiene posibilidad de un nuevo préstamo del Fondes. En un contexto regional complicado, sus integrantes confían en la viabilidad del proyecto y aportan a ello, incluso investigan la posibilidad de nuevos productos que diversifiquen su oferta, como prendas de cáñamo y lana.

Operaria en los talleres de Puerto Sauce / Foto: Marcos Lea Roman

Junto con Fanapel, la textil Campomar fue la otra gran industria de Juan Lacaze. En su momento de mayor producción allí trabajaron 2.500 personas, pero en 1993 dio quiebra y cerró. De sus cenizas surgió Agolan, financiada y administrada por la Corporación Nacional para el Desarrollo (Cnd), hasta que en 2013 el gobierno de José Mujica decidió no destinar más fondos a un emprendimiento que seguía dando pérdidas y también bajó cortina, dejando a 270 personas desocupadas. Entonces, un grupo de 100 trabajadores (de los que ahora siguen 85) decidieron formar una cooperativa, la Textil Puerto Sauce, que con apoyo del Fondes busca consolidarse. Su situación no es fácil, reconoce Gustavo Bernini, presidente de la junta directiva del Fondes, y agrega que esa institución no dará a la cooperativa más ...

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